Tres alternativas para la reforma laboral

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Hace unos pocos meses, tanto Gobierno como sindicatos argumentaban que no era necesaria una reforma laboral urgente. Que antes se debería cambiar el modelo productivo y habría tiempo para que esta reforma lo acompañara. Pasado este tiempo precioso, es cuestión de horas que conozcamos por fin el contenido de la propuesta de reforma del Gobierno. Existen tres alternativas. La primera es que dé paso a medidas que se fueron anticipando desde mediados de otoño: reparto de trabajo a la alemana, un plan de empleo juvenil y otros incentivos que pueden culminar en un acuerdo social rápido.

Medidas que se probarán poco eficaces y que supondrán un aumento (o redistribución) del gasto en políticas de empleo. La segunda alternativa es que complemente estas medidas con en la línea de anteriores reformas: penalizar los contratos temporales con un aumento de sus correspondientes cotizaciones a la seguridad social, extender el uso de los contratos de fomento del empleo, etc. En tal caso, tropezaríamos de nuevo sobre la misma piedra por enésima vez, y, al cabo de unos meses, llegaríamos a la conclusión de que la reforma no habrá servido para nada. Podría no haber acuerdo social, pero satisfaría a la parte sindical. Finalmente, una tercera alternativa es que actúe de forma ambiciosa, que tenga como objetivo defender los intereses de los colectivos más perjudicados por esta crisis, a la vez que siente las bases para el cambio de modelo productivo. Para ello debería actuar en cuatro frentes de forma simultánea, suprimiendo la dualidad laboral con un contrato único (no el que propone la patronal), rediseñando el sistema de protección por desempleo, modernizando la negociación colectiva y mejorando la eficacia de las políticas de empleo (véase los detalles en www.crisis09.es/propuesta).

Correría el riesgo de tener que enfrentarse a una huelga general. Aún así, probablemente le saliese más ventajosa la jugada: no sólo mantendríamos la señal hacia el exterior de querer cambiar de rumbo (lo contrario anularía la que se ha dado con la reforma del sistema de pensiones), sino que, además, es probable que le salga más rentable electoralmente. Al fin y al cabo, de esto se trata, ¿o no?