Tremendismo polémico

Por Luis Ignacio PARADA
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Con 151 muertos por cada millón de habitantes, España continúa por encima de la media de la Unión Europea, que registra 114. Pero no se basa en esos datos irrebatibles la DGT en su nueva campaña tremendista; plantea arteros dilemas sobre el origen de discapacidades y pregunta si la tetraplejia, el autismo y la ceguera se deben a enfermedades degenerativas o a no usar casco, no ponerse el cinturón, circular con exceso de velocidad o conducir bajo los efectos del alcohol. Cada año, cerca de 500 personas sufren en España lesiones medulares como consecuencia de accidentes de tráfico. Pero son cien veces más las incapacitadas por enfermedades. Además, la DGT no divulga que el número de víctimas se ha reducido el 35 por ciento en los diez últimos años. Ni que desde 1993 contabilizaba como muertes las ocurridas hasta 30 días después del accidente cuando, hasta entonces, contaba sólo las ocurridas hasta las 24 horas. Sólo en el 29 por ciento de los accidentes, el nivel de alcohol registrado en el conductor es superior a 0,8 gramos por litro. No todo es imprudencia o temeridad. La insuficiencia y el mal trazado de las carreteras, la vejez del parque automovilístico, la ineficaz red ferroviaria de transporte de mercancías, influyen decisivamente. El 18 por ciento de los accidentes con víctimas se produce en tramos peligrosos o mal señalizados. Una campaña de prevención no puede apoyarse en la aberrante idea de que el fin justifica los medios. Debe basarse en la conservación de la vida y no en el miedo a una supervivencia desgraciada.