Treintañismo

Huele a años treinta. A trincheras ideológicas, a Frente Popular y a CEDA. A Historia repetida como drama y comedia

Ignacio Camacho
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Hace tiempo que huele a treintañismo en España. Un aroma histórico de peligrosas resonancias que se empezó a expandir con Zapatero y sus coqueteos con la legitimidad republicana. Pero ha sido en los últimos cinco años, desde la aparición de Podemos y el acelerón del procés, cuando esa siniestra fragancia ha impregnado la escena pública de forma generalizada. Olía a años treinta en la insurrección catalana, en la retórica extremista de soflamas revolucionarias, en la campaña de los radicales contra la institución monárquica. Y sigue oliendo cuando Pablo Iglesias responde a la derrota electoral andaluza con una llamada al levantamiento de masas o cuando un nuevo partido conservador envuelve su programa en el aire de reconquista de una nueva Cruzada.

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