La Tercera

Una tragedia europea

«En nuestros días estamos rodeados a menudo de gente que no sólo desprecia la democracia y los valores inherentes a ella que nos permiten vivir juntos, con nuestras diferencias, a diario, sino que tenemos a nuestro alrededor sin cesar gente que alberga un verdadero odio, un resentimiento obcecado, hacia la democracia en sí»

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Una tragedia inesperada ha sacudido recientemente, no sólo a Polonia, sino al resto de todo un continente, Europa, hoy conmocionada. Pawel Adamowicz, el popular y carismático alcalde de la histórica ciudad de Gdansk, célebre cuna del movimiento Solidaridad que derrotó al comunismo, fue acuchillado salvajemente en un acto público. Defensor a ultranza de los valores europeos -tantas veces puestos en entredicho en esas zonas del Este europeo-, brillante y joven político de ideas liberales, muy querido por sus conciudadanos, su crimen no era un crimen cualquiera.

Muchos, desde el principio, en todos los medios y países, señalaron como culpable directo de la tragedia al extendido «clima de odio», cada vez más en aumento en una nación brutalmente polarizada. Tan horrendo