Tirios y troyanos

«Si se leen con atención las memorias en verso de Neruda, Memorial de Isla Negra, que son más reveladoras que sus memorias en prosa, se puede comprobar que el poeta tenía plena conciencia de sus errores. En su poema «La Verdad» escribía que amaba el idealismo y el realismo, y que era «decididamente triangular», es decir no bilateral y partidario de la división jacobina en «buenos y malos ciudadanos»

Actualizado:

No me parece que el Chile de hoy se pueda dividir en nerudianos y mistralianos. No es el gobierno platónico de los filósofos ni la situación más literaria del mundo contemporáneo, con un personaje de las espaldas intelectuales de André Malraux a cargo de la Cultura, y qué es eso de la Cultura, pregunta otro por ahí, y por qué se escribe con mayúscula.

Pablo Neruda fue un San Pedro equivocado y un San Pablo fulminado. Gabriela tiene algo de la severidad y del genio de Santa Teresa de Ávila y tenemos que entenderla con sumo cuidado. El entonces joven Pablo Neruda llegó a México en 1940, recién nombrado cónsul general de Chile, poco después del asalto armado de David