Una raya en el agua

Tentar la suerte

Sin ideas ni proyecto, Sánchez se ha convertido en un yonqui electoral que siente por las urnas un hechizo magnético

Ignacio Camacho
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Olvídense de soluciones para el país y de eso que en otro tiempo conocíamos como programas: el único argumento de estas elecciones va a ser el de quién tiene la culpa de que las haya. La pregunta se contesta sola mirando al que arranca con mayor ventaja, al que tiene el poder y la hegemonía mediática, al que mientras aparentaba negociar estaba dando órdenes de diseñar y preparar la campaña. Pero en realidad, los nuevos comicios les convienen a casi todos, salvo a Vox, que disparó en abril su bala de plata, y a Rivera, que en su enésimo error de estrategia creyó que Sánchez acabaría pactando con Podemos de buena o mala gana. (Yo también, dicho sea de paso,

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