«La tele, Pedro, lo primero controlar la tele»

Que el primer decretazo sea para intervenir en RTVE nos dice que Sánchez se toma en serio que el «Gobierno bonito» salga bien en la foto

Álvaro Martínez
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Cómo era aquello... «Decreto del zar. Cinco letras». Cada dos por tres aparecía en los crucigramas esa definición que por su recurrencia llegaba a convertirse en el pan nuestro de cada día de las horizontales y las verticales. «Ucase», ucase era la palabra que se ocultaba en esas celdillas en blanco y a este batallón le vino a la cabeza lo del «decreto del zar de cinco letras» cuando el pasado viernes asistió perplejo a cómo el «Gobierno bonito» estrenaba, como si fuera Domingo de Ramos, el primero de los mil y un decreto que nos esperan y con los que Sánchez piensa gobernar ya que en las Cortes lo tiene entre regular y mal (84 de 350 diputados). Naturalmente, un gabinete tan de diseño, de tal majeza y prestancia (según sus múltiples panegiristas, claro) no iba a inaugurar este pantano con un decreto a favor del empleo, en contra de los golpistas catalanes o de algún otro problema real de España. Qué va, lo primero y más urgente era meterle mano a la tele pública por decreto y saltándose el procedimiento parlamentario establecido. No está mal tirado, teniendo en cuenta cómo le ha ido a Rajoy y al PP por no echar un ojo a eso de la comunicación, en contra de la pajarraca de «manipulación» que le han montado en TVE los del lazo naranja y los enlutados y enlutadas de los «viernes negros». El resultado de esa «tremenda manipulación» pepera y derechista, de tanto Goebbels y de tanto comisario político en la información es el siguiente: Mariano está en Santa Pola, el PP en la oposición y Pedro en La Moncloa.

El ucase de la tele púbica es solo una manifestación más de cómo Sánchez, asesorado por Redondo y Oliver -«fontanero mayor» y responsable de Comunicación monclovitas- se han puesto a la tarea de que el «Gobierno bonito» salga tan bien en la foto como aquellas ministras del Vogue... pero sin el Vogue, mejor que lo diga el Telediario a las tres de la tarde y a las nueve de la noche. Si le darán importancia a la propaganda que van a fichar a quien dirige las redes sociales en la Policía Nacional para que se ocupe del Twitter del nuevo presidente. El éxito del equipo policial dedicado al asunto ha sido espectacular: en 2013, la Policía tenía 400.000 seguidores; en 2014, un millón y en octubre pasado llegó a los tres millones. Y eso que ya en 2015 Iberdrola le birló a su «community manager», cerebro de esta estrategia de comunicación. Dio lo mismo, siguió creciendo hasta convertirse en el cuerpo de seguridad más seguido del mundo, muy por delante de FBI, por ejemplo.

Hasta llegar a La Moncloa, Sánchez tenía unos 800.000 seguidores en Twitter, la mitad que Rajoy cuando era presidente del Gobierno, si bien más de un 30 por ciento de aquellos eran falsos, según TwitterAudit, que drena las cuentas de los políticos.

El ucase de la tele pública es el primero, vendrán decenas más. Sánchez y Celaá, su portavoz, se consuelan diciendo que luego los convalidarán en el Congreso sus socios, ya saben, proetarras, populistas, separatistas y nacionalistas aprovechateguis. A tanto el pellizco, claro, por cada sí a los decretos del zar de Tetuán saldrá un concesión a tan simpatiquísimos y leales socios.

Álvaro MartínezÁlvaro MartínezRedactor jefeÁlvaro Martínez