EFE
EDITORIAL ABC

Sombras sobre la economía española

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La complacencia que muestra el Gobierno de Pedro Sánchez sobre la fortaleza económica de España contrasta con las serias advertencias que lanzan los principales organismos internacionales acerca del frenazo que sufre Europa y los preocupantes indicadores que han empezado a registrar algunos sectores clave de la economía nacional, como es el caso de la industria. A la contracción que ha sufrido esta actividad en los dos últimos trimestres del pasado año se suma una fuerte caída de la producción industrial que carece de parangón desde 2012, cuando el conjunto del país todavía estaba inmerso en la recesión. Además, el índice manufacturero acaba de entrar en terreno negativo, al tiempo que la industria fue el único sector que destruyó empleo en 2018. Esta debilidad contrasta con la buena evolución del resto de ramas productivas y el crecimiento del propio PIB, próximo al 2,5 por ciento en 2018, que sigue siendo superior al de la media de la zona euro, pero constituye una señal de alerta a tener muy en cuenta sobre la marcha de la economía a corto y medio plazo.

Aunque el peso de la industria es menor que años atrás, todavía ejerce un importante efecto arrastre en otros sectores, como el de los servicios, lo cual, unido al actual contexto de desaceleración económica y las turbulencias surgidas a nivel internacional, pintan un panorama sombrío sobre la economía española. Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, la incertidumbre del Brexit, los cambios normativos que afectan a la automoción y la dañina guerra al diésel declarada por el Gobierno están mermando las exportaciones de la industria nacional, con todo lo que ello implica. Las algarabías electoralistas de Sánchez y su irresponsable política fiscal tan solo terminarán agravando una situación económica cada vez más compleja.