Editorial ABC

Una solución razonable para Abertis

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La solución acordada por ACS y la italiana Atlantia para hacerse con Abertis, uno de los líderes mundiales en el sector de las autopistas, resulta beneficiosa en el plano económico y también en el geoestratégico y, por tanto, razonable para el interés general del país, siempre y cuando la compañía resultante conserve un matiz español para hacer visible su origen, como el hecho de mantener la españolidad de la sede social y la presidencia. Tras la guerra de opas declarada hace un año, ACS y Atlantia acordaron ayer tomar el control de la concesionaria de infraestructuras mediante una oferta conjunta, cuyo precio será de 18,36 euros por acción, valorando así la empresa en más de 18.000 millones de euros. Esta operación, que se articulará a través de Hochtief, la filial alemana de ACS, ha evitado, en primer lugar, la pérdida a manos italianas de una de las grandes joyas de la economía nacional, tal y como sucedió en su día con Endesa. Además, será positiva para los accionistas de Abertis, puesto que sus títulos han subido más de un 20 por ciento desde que comenzaron los rumores de compra, así como para sus futuros dueños, que verán reducida la factura a desembolsar, al tiempo que generan sinergias para convertirse en un gigante global de las infraestructuras. Sin embargo, no se puede descuidar la seña de identidad de la operación.

Aunque es cierto que la italiana posee una acción más, es evidente que tanto el origen de Abertis como el control conjunto que ejercen ACS y su filial Hochtief son razones suficientes para que la sede y la presidencia de la nueva compañía sigan siendo españolas, sobre todo si se tiene en cuenta que gestiona un activo estratégico como es el operador nacional de satélites, Hispasat.