Solución para José Tomás y Camino

ANTONIO BURGOS
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IGUAL que aseguran que las rebajas del aborto que ha hecho Bibiana Aído son la habitual cortina de humo que levanta el Gobierno para que no hablemos de la crisis, lo de las medallas de Bellas Artes de los toreros tiene que ser una polvareda de albero para lo mismo. A ver si arrastran el tercero y sale, como en Antequera, el viejo coche de bomberos marca De Dion Buton para regar el ruedo y se asienta este polverío. Porque, bien pensado, es para tirarse de risa. Vamos camino de los 4 millones de parados. Vamos camino de tener el mayor déficit público de la historia. Vamos camino de que el día menos pensado cualquier banco pegue el barquinazo y el pellejazo. Y aquí no se habla de otro camino que de don Francisco Camino, del Niño Sabio de Camas, abajofirmante junto con José Tomás en la carta para devolver a los corrales, para descambiar por Seur o para rechazar por falta de trapío la Medalla de las Bellas Artes.

Esta polémica me conturba por cuanto muchos medio aficionadetes a los toros veníamos pidiendo que las competencias administrativas de la Fiesta pasaran del Ministerio de Interior al de Cultura. Nuestros argumentos eran de oro: donde verdaderamente hay problemas de orden público es en los partidos de fútbol, que a veces resultan hasta hinchas muertos, y la pelota no depende del Ministerio de Interior. No hay razón para que un policía sea el presidente de las corridas de toros, cuando los partidos de fútbol, en los que verdaderamente se arman grescas peligrosísimas, no los arbitra un guardia civil. Y de este tenor teníamos cien argumentos más a favor de que los toros pasaran a depender del Ministerio de Cultura.

Pero a la vista del último medalleo dudo muy seriamente de que debamos seguir pidiendo que los toros pasen a Cultura. A la vista está la que ha liado Cultura en el ruedo de la Fiesta por un quítame allá esa medalla. Si el toreo está revuelto, dividido en plaza partida a favor y en contra del nieto de Antonio Ordóñez, y sólo porque Cultura tiene las competencias de las condecoraciones y floripondios de la Fiesta, ¿se imaginan la que podría liar ese Ministerio si tuviera competencias, qué digo yo, sobre las normas de salida por la puerta grande? La polémica por el galardón a Rivera está tan enconada que pronto habremos de cambiar el sentido de nuestra petición administrativa, y solicitar que las competencias de la Medalla de Bellas Artes taurina pasen desde el Ministerio de Cultura al de Interior.

Mientras tanto, tengo la solución para el problemazo. Hagamos con la Medalla de Bellas Artes, cuando se le da a un torero, lo mismo que con la Cruz del Mérito Militar. Establezcamos diversos distintivos y grados, con colores distintos, para significar las causas de su concesión. ¿No tiene la Cruz del Mérito Militar el distintivo rojo para el valor en tiempo de guerra? Pues hagamos lo mismo con el toreo. No hubiera habido el menor problema cuando se la concedieron a Miguel Báez el mismo año y con la misma categoría que a Pepe Luis Vázquez, si la Medalla del Litri hubiera sido con distintivo rojo, al valor, y la del Sócrates de San Bernardo con distintivo Purísima, al arte. Sin distintivos, el lío es que la Medalla de Bellas Artes mete a todos en el mismo saco. ¿Cómo le puedes dar a Espartaco la misma medalla que a Rafael de Paula? Los distintivos acabarían con el problema. Distintivo Rojo para el valor, distintivo Azul Mahón para la técnica y distintivo Purísima para el Arte. Y si me apuran, distintivo Tomate para los diestros mediáticos. Así, todos contentos. Pero si las medallas pasan a Interior, mejor que mejor, que los toreros no son los artistas de la ceja.