El socialismo democrático ha muerto

Sánchez se lleva al PSOE al socialismo totalitario, elúnico posible

Hermann Tertsch
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Sánchez se lleva al PSOE al socialismo totalitario, elúnico posible

SI no fuera por la brutal amenaza que supone para la libertad, la seguridad y el bienestar de los españoles, tendría hasta cierta gracia ese fenómeno políticamente rocambolesco de un gobierno chavista en Madrid que lleva la contraria a todos y a todo lo que sucede en Europa. Que pretende utilizar estos tiempos de confusión para lanzar a dichos españoles por un túnel del tiempo y del horror hacia una febril realidad con retórica y práctica de socialismo caribeño. En la que todos los días hay que hacer culto al resentimiento y a la agitación contra las «fuerzas reaccionarias», «las derechas» y «el fascismo». No solo oímos ya todos los días mensajes que parecen de otros tiempos que se creían acabados tras la caída del muro de Berlín, que proceden unas veces de socialistas, otras veces de comunistas de Podemos, pero nunca son desautorizados. También sorprende una proliferación sin precedentes de ademanes autoritarios y obscenamente sectarios en el jefe del Gobierno como en sus ministros. Que son alarmantes en sus abiertas manifestaciones de desprecio hacia las opiniones discrepantes y hacia quienes demandan al Gobierno explicaciones por sus acciones y conductas. Demandas que, por supuesto, jamás son atendidas y mucho menos satisfechas.

Hay quienes dicen que Pedro Sánchez, aunque agrio y autoritario, no cree en monsergas revolucionarias y solo utiliza esa radicalización. Temo que la alianza de intereses es más profunda y perfecto «el maridaje» entre la ambición y falta de escrúpulos de Sánchez, las intención totalitarias de sus socios comunistas y las expectativas para golpistas separatistas. Sánchez es un regalo providencial para los enemigos de la Corona, de la Constitución y de España, y como tal lo van a tratar, aunque le repliquen o pongan condiciones.

Puede que Sánchez tenga razón. Que el PSOE tenía que dejarse arrastrar a ese proyecto personal radical. Es posible que fuera de esta radicalización el PSOE ya hubiera avanzado mucho en el proceso general europeo que condena a la socialdemocracia tradicional a la extinción. El socialismo democrático se muere. Desapareció hace mucho el PSI en Italia, el PSF vende sus locales en toda Francia y es muy posible que estemos asistiendo ya a la agonía final del padre de la socialdemocracia europea que es el partido socialdemócrata alemán, el SPD. El domingo, el SPD cayó por primera vez por debajo del 10% en un estado federado alemán. En los sondeos para toda Alemania está en el 16% y cayendo.

El partido socialdemócrata de masas ya ha desaparecido. Porque la política socialdemócrata está ya firmemente en manos del centrismo burgués y la democracia cristiana. Quienes quieren medrar o luchar por proyectos socialistas han de volver a las vías revolucionarias, que son las que se habían entregado a los comunistas, inicialmente con la creación de la III Internacional pero de forma radical y definitiva en Bad Godesberg en 1959. El socialismo democrático se hunde en la irrelevancia de todos los países donde una derecha real le presenta la batalla ideológica. Que comienza a ser en toda Europa. El fenómeno se adelantó en países con experiencias totalitarias recientes. En Polonia, la alternativa al poder conservador es liberal. En Hungría, es otra derecha. En Austria, el histórico SPÖ nunca estuvo tan lejos del poder, y en Alemania, Los Verdes y la derecha se meriendan al SPD. Así las cosas, la huida del PSOE con Sánchez al regazo ideológico del chavismo de Podemos puede no ser mero fruto de una constelación maldita de factores inducida por la determinación irresponsable y la falta de escrúpulos de un obseso de sí mismo. Sino ganas de sobrevivir, muerto el socialismo democrático, en el totalitario que, la experiencia lo confirma, siempre es capaz de renovarse.

Hermann TertschHermann TertschArticulista de OpiniónHermann Tertsch