Sobre todo hermanas

Las hermanas Koplowitz son muy especiales. Dueñas de una selecta educación

Por Crespo
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Las hermanas Koplowitz son muy especiales. Dueñas de una selecta educación, siempre se han caracterizado por cuidar mucho las formas. De hecho, Esther nunca aceptó la entrada hostil de Acciona en su accionariado, precisamente porque los Entrecanales no le habían pedido permiso. Y se empleó judicialmente a fondo para dejar su participación del 15% en apenas una inversión financiera. Ahora la ha comprado el empresario sevillano Luis Portillo, presidente de Inmocaral, y ha vuelto a pasar lo mismo. Portillo no ha cuidado las formas y se está repitiendo el lío que hubo con los Entrecanales. Pero esta vez hay un dato nuevo: Alicia, tras su salida de FCC, invirtió en muchas empresas con el asesoramiento del ex presidente de Repsol, Óscar Fanjul, y una de ellas fue Inmocaral. De manera, que ahora es propietaria de un 9% de la inmobiliaria de Portillo. Y aquí empiezan los problemas. Alicia presentó a Portillo a Esther en noviembre y éste le propuso la fusión entre Inmocaral y Realia, la división inmobiliaria de FCC y Caja Madrid. La empresaria no lo vio claro. La siguiente conversación entre Esther y Portillo se produjo el mismo viernes que éste último, presionado por los Entrecanales, ultimaba la compra del 15% de FCC. Pidió su apoyo a la empresaria y ésta le respondió que tendría que pronunciarse el consejo. Dicho de otra forma, principio de lío, que aumenta cuando por la noche Portillo le comunica que ha comprado. Si a esto le unimos que Alicia ha comentado a su círculo íntimo que no quiere problemas, ni quiere estar en el centro de una discusión entre su hermana y su socio, y que si hace falta venderá sus acciones de Inmocaral, tenemos un principio de culebrón, aunque oficialmente las sociedades de inversión a través de las que opera Alicia estén diciendo que no se irá de Inmocaral ¿Por qué?

Partida de caza financiera

El Santander ha pasado con discreción la página italiana, aunque sólo sea de momento. Sabedor de lo que le puede ocurrir a uno en aquel país cuando se empeña en remar contra la corriente -pregunten si no al BBVA por su experiencia en la BNL-, el banco que preside Emilio Botín ha puesto a la venta su participación en el San Paolo-IMI, que se encuentra en pleno proceso de fusión con la Banca Intesa. Ninguno de ellos quiere invitados incómodos que se empeñan en mandar -qué manía-, y así se lo han hecho saber al Santander. A buen entendedor, pocas palabras bastan. Botín y FG, como no puede ser de otra forma, siguen atentos y con la escopeta cargada, por si surgiera alguna pieza. Aunque con diferente grado de urgencia. El Santander todavía hace la pesada digestión del Abbey, mientras que al BBVA -y a los analistas que lo escrutan- la entrada en China le ha sabido a poco.

Caja no come banco

Las oportunidades en Europa -zona de caza mayor- son cada vez más escasas y, sobre todo, más caras a cada minuto que pasa. Además, en la batida española han entrado otros dos cazadores, sin experiencia en este tipo de monterías pero bien equipados para la ocasión y que pueden ser un incordio para los abonados del coto. La Caixa y Caja Madrid ya han anunciado que quieren comprar un banco, aunque por imperativo casi legal no pueden hacerlo en el mercado español. Así que han empezado a otear el panorama internacional, con la inestimable ayuda de un buen grupo de bancos de negocios, que se han apresurado a sacar del cajón sus informes sobre posibles candidatos a la adquisición, algunos de los cuales ya están en poder de Miguel Blesa y Ricardo Fornesa. Entretenida literatura para un puente lluvioso. Las dos cajas van a hacer una bonita plusvalía con la venta de sus participaciones industriales -una con Endesa, otra con la salida de su «holding» a Bolsa-, así que dinero no les va a faltar. Ninguna de ellas, sin embargo, está dispuesta a tirar la casa por la ventana, lo que condicionará enormemente el perfil de la entidad adquirida. Por eliminación habría que descartar aventuras en Italia y Francia -mercados cerrados con siete llaves-, Alemania -demasiado caro-, Gran Bretaña -no quedan bancos en venta-, Países Bajos -demasiado maduro-,etc. La conclusión, según señalan los mismo bancos de negocios, es que sólo se puede mirar al Este. Y entre todos los países de la ampliación el más atractivo es Polonia. Un mercado muy parecido al español y que ahora se encuentra en una situación similar a la nuestra cuando nos incorporamos a la Unión Europea, hace ya más de 20 años. Por cierto, el Santander tiene una pequeña financiera de consumo en aquel país, que podría ser un buen punto de partida.

Continuidad en Trabajo

La semana comenzó zanjando una crisis, la protagonizada por el equipo de Empleo del titular de Trabajo, Jesús Caldera. Su secretario general de Empleo, Valeriano Gómez, dejó los deberes hechos: gran parte de la concertación social acordada y firmada un año y medio antes de finalizar la legislatura. La labor de Gómez no fue fácil. Ha sido un lobo solitario, según reconocen los propios negociadores, quienes vieron de primera mano en varias ocasiones que lo comprometido por el responsable de Empleo en la mesa de negociación era deshecho en el Ministerio de Economía o en el mismísimo Consejo de Ministros. Su labor ha sido reconocida por todos. Junto con él se marchó también el responsable de los Servicios Públicos de Empleo (antiguo INEM), Valeriano Baillo. Ambos esgrimieron motivos de salud. Gómez, por cansancio; Baillo por un problema físico. Los rumores apuntaron a que Caldera intentó sustituir a Baillo sin consultar a Gómez y ése fue el golpe de gracia, porque nadie entiende que una vez concluido el trabajo Gómez no se quede para ver los resultados de sus reformas, cuando lo duro quedó zanjado antes del verano. Para sustituirle, el ministro de Trabajo ha optado por un colaborador de su gabinete, Antonio González, procedente de UGT, como lo era también Valeriano Gómez, algo que no parece haber sentado muy bien en CC.OO. De esta forma, el ministro de Trabajo se garantiza la continuidad de su política laboral.