Sin soluciones contra el paro

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POR más que el Gobierno quiera presentar favorablemente los datos del desempleo en diciembre de 2009 mediante su comparación con los del mismo mes de 2008, la realidad del paro en España es dramática y certifica el fracaso del Ejecutivo en la política de creación de puestos de trabajo. La medida de ese fracaso la da el conformismo del Gobierno al complacerse con empeorar menos que hace un año. Ahí se acaba la ambición del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero. Lo que calla el Gobierno es que los 54.657 nuevos parados son el segundo peor dato de un mes de diciembre y que la tendencia desde agosto hasta finales de 2009 es de caída constante del empleo después de tres meses -mayo, junio y julio- de subida, gracias al apogeo del plan de financiación de obras locales. La cifra oficial de parados inscritos en el INEM es de 4.373.788 personas. Cualquier otra lectura de las estadísticas es pura manipulación, como la que oculta a casi millón y medio de desempleados inmersos en cursos de formación. A estos datos se une la caída de cotizantes a la Seguridad Social, que terminó diciembre de 2009 con una afiliación media de 17.803.839, pero con sólo 17.640.018 el día 30 de ese mes. En lo que se refiere a Andalucía, el año acaba con 851.493 personas en paro, un 18,37 por ciento más, y con 132.115 empleos destruidos. Por mucho que quiera la Junta edulcorar esta situación las cifras hablan por sí solas y hasta los sindicatos califican la situación de preocupante.

Con estos datos, resulta injustificable que el Gobierno haya comenzado 2010 sin medidas concretas de lucha contra el paro, de recorte generalizado del gasto público no productivo y de rebaja de impuestos para relanzar el consumo. La ausencia de estas decisiones estratégicas hace que 2010, apenas comenzado, pueda darse por perdido en buena medida para la recuperación económica. El Gobierno se contenta con una política de resignación, que es la que reflejan los presupuestos generales del Estado. Mientras Alemania recorta el paro por noveno mes consecutivo y baja impuestos, y la prensa internacional recibe la presidencia española de Europa con diagnósticos demoledores sobre España, el Gobierno permanece apalancado en el inmovilismo, temeroso de los sindicatos, seco de ideas y sin fuerza para emprender las reformas que necesitan el mercado de trabajo, el sistema tributario y las administraciones. Ahora ya no es momento de empezar a pensar en soluciones, sino de aplicar las que ya se hubieran decidido. Pero no hay ninguna audaz ni positiva. Sólo una subida de impuestos. 2010 puede estar perdido.