Sí a la prisión permanente revisable

Es necesaria para mantener privado de libertad a quien, habiendo asesinado, está dispuesto a volver a hacerlo

Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

La izquierda, incluido el Gobierno, retrató ayer su doble moral ante la violencia contra las mujeres y reaccionó de forma descontrolada cuando el líder del PP, Pablo Casado, reclamó el mantenimiento de la prisión permanente revisable. El detonante del enfrentamiento fue el asesinato de la joven Laura Luelmo, que ha puesto de manifiesto la necesidad de evitar que presos homicidas y violadores no rehabilitados sigan delinquiendo. Como es habitual, la izquierda ha exhibido el falso sentimentalismo con el que pretende apropiarse del discurso sobre la mujer y cada cual ha puesto su grano de lodo en la polémica. La portavoz de Podemos en el Congreso perdió los papeles y acusó a Casado de «infame» por defender una pena vigente en toda Europa y reclamar «políticas sociales» para proteger a la mujer. Es la misma izquierda que cada vez que hay una violación mal castigada o una víctima de violencia machista reclama sobre la marcha, bien en caliente, más y más reformas legales. Es inexplicable que una dirigente de izquierdas repudie una respuesta penal más severa para los asesinos de mujeres, salvo que su feminismo sea una impostura ideológica.

Peor aún ha sido el razonamiento del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al espetar a Casado el inefable argumento de que la prisión permanente revisable no ha evitado la muerte de Laura Luelmo. Este criterio debería llevar al Gobierno a derogar la ley de 2004 contra la violencia sobre la mujer porque desde que se implantó, y hasta 2017, no ha evitado la muerte de 781 mujeres. Es más, los peores años de violencia homicida contra la mujer fueron 2008 y 2010, con esa ley en vigor y con el PSOE en el Gobierno. Tampoco el Código Penal evita robos ni estafas y no por esto hay que derogarlo. Sin embargo, tan evidente es la necesidad de actuar contra violadores y asesinos no rehabilitados que el Gobierno, en vez de hablar de «políticas sociales», se acordó ayer de que el Código Penal permite la libertad vigilada, que se basa en algo tan, a juicio de la izquierda, reaccionario como la «peligrosidad» del delincuente. Precisamente, la prisión permanente revisable garantiza la seguridad de los ciudadanos frente a estos criminales irreductibles manteniéndolos en prisión.

La prisión permanente revisable es una pena constitucional y acorde con las garantías internacionales de los condenados. Está implantada en toda la Europa democrática, la aplica la Corte Penal Internacional y los tribunales de Naciones Unidas y ha sido refrendada por el Tribunal Europeo de Derechos y también por el Tribunal Constitucional español cuando ha habido que extraditar a algún condenado a esta pena. Y, sobre todo, es necesaria para mantener privado de libertad a quien, habiendo asesinado, está dispuesto a volver a hacerlo. Veamos si Pedro Sánchez lleva su derogación al programa electoral del PSOE.