Serio aviso para Obama

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LOS caprichos del calendario han hecho coincidir el primer aniversario del mandato presidencial de Barack Obama con una derrota tan significativa como la sufrida por los demócratas en el Estado de Massachusetts, una circunscripción que dominaban desde hace medio siglo. La pérdida del escaño que dejó vacante el fallecido Ted Kennedy deja además a Obama sin la mayoría cualificada en el Senado. Sin duda, una pésima señal para las elecciones legislativas del próximo noviembre, a las que el presidente demócrata llega muy debilitado.

No es posible explicar cómo ha sido posible esta vertiginosa pérdida de simpatías por parte de Obama sin mencionar los grandes estandartes de su política: su opción por un mensaje apaciguador en política exterior y su empeño en llevar a cabo la reforma sanitaria. Muchos de los votantes independientes que le dieron su apoyo en noviembre de 2008 han empezado a abandonarle, asustados por un programa que para los estándares norteamericanos roza el radicalismo de izquierda. Ni la mano tendida a aquéllos que la tienen manchada de sangre ha servido para eliminar la amenaza que afrontan las sociedades libres, ni el proyecto de una Seguridad Social al estilo europeo es tan popular en Estados Unidos como imaginamos desde este lado del Atlántico. Muchos dirigentes como Obama -y Zapatero lo ha comprobado muchas veces- creen que sus buenas intenciones bastan para cambiar la realidad, cuando lo que sucede casi siempre es lo contrario.

Aunque haya perdido un escaño, Barack Obama mantiene la mayoría en el Senado, pero deberá pactar con los republicanos los cambios previstos en su programa. El sistema norteamericano está lleno de resortes para impedir que nadie monopolice el poder, aunque tenga mayorías claras en el Congreso. Para algunos, este reparto significa que el sistema está bloqueado; para otros, simplemente que existen mecanismos que lo protegen de aventuras que no cuenten con un apoyo indiscutible. Hasta ahora, Obama ha podido trabajar sólo con apoyos accesorios por parte de los republicanos. Si no quiere ser derrotado en noviembre, deberá empezar a pactar de verdad.