Editorial ABC

Semana Santa en España, vivero de fe

Actualizado:

Mucho más allá del descanso y el ocio, la Semana Santa en España tiene una especial vigencia religiosa, social y cultural, en la que millones de personas participan con entusiasmo en procesiones y ceremonias litúrgicas, cuidadas con esmero hasta el más pequeño detalle desde meses antes según una tradición que se remonta al menos cinco siglos atrás. Es absolutamente lógico que así sea cuando una gran mayoría de los españoles -alrededor del 70 por ciento, según el CIS- se declaran católicos. La Semana Santa se celebra en todas las ciudades y pueblos del país con una sincera religiosidad y una notable participación popular. La fe, la cultura y el arte crean el escenario apropiado para el despliegue de un sentimiento religioso cuyas raíces y sinceridad solo pueden cuestionarse por quienes se sitúan en atalayas sectarias, acogidos a una ceguera ideológica que trata de derivar ese arraigo a una etapa superada, ligándola solo al pasado, especialmente a la etapa franquista. Recuerda este fútil intento de extirpar la fe del cuerpo social de los españoles aquel «España ha dejado de ser católica» proclamado por Manuel Aznar en los albores de la II República. Parece que no.

Pero casi un siglo después, la izquierda no ceja en ese empeño. El PSOE de Sánchez, por ejemplo, se propone romper los acuerdos con la Santa Sede. Pero las imágenes no engañan y desmienten rotundamente cualquier prejuicio que pretenda ignorar la evidencia de que una gran mayoría de españoles considera a la religión católica como parte sustancial de sus creencias personales y sus comportamientos sociales. Las representaciones populares de la Pascua y los desfiles profesionales de las cofradías y hermandades, así como la asistencia masiva a las iglesias para los actos de culto, son mucho más que simples ritos formales y aparentes.