La seguridad de los autocares

Por Luis Ignacio PARADA
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Tanto si se establece una comparación estadística por número de víctimas mortales como por número de fallecidos por cada mil millones de viajeros-kilómetro, el autocar aparece como el medio de transporte terrestre más seguro, con notable ventaja sobre el automóvil, el camión, el tren y la motocicleta. El 73 por ciento de los accidentes de los últimos diez años fueron de automóvil; el 14 por ciento de camión; el 7 por ciento de motos y ciclomotores; el 5 por ciento de ferrocarril. Sólo el 1 por ciento correspondió a un autocar. ¿Qué es lo que hace que estos accidentes provoquen más sensacionalismo, parezcan más traumáticos y causen mayor desasosiego que los de otros medios de transporte? Probablemente ocurra que una catástrofe ferroviaria se acepta como probabilidad inevitable, mientras un accidente de autobús se puede achacar a las condiciones atmosféricas, al estado de la carretera, a la antigüedad del vehículo, a la velocidad, a la imprudencia del conductor. Es decir, a factores en los que la responsabilidad humana parece más directa que en los trenes. Nos hemos acostumbrado a aceptar como habitual que mueran cinco mil personas al año en accidente de automóvil. Dos de cada tres familias españolas tiene la triste experiencia de que uno de sus miembros hasta el tercer grado ha sufrido un accidente de carretera a lo largo de su vida. Una de cada mil se ha visto afectada por un accidente de tren. Sólo una de cada dos mil ha sido víctima de un accidente de autocar. Las cifras, a veces, desmienten las sensaciones.