Seguimiento de la concha brillante

JUAN MANUEL DE PRADALOS fachas redomados están que se suben por las paredes. El

POR JUAN MANUEL DE PRADA
Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

LOS fachas redomados están que se suben por las paredes. El Gobierno de la Generalitat, siempre dispuesto a atender las necesidades más perentorias de los catalanes, ha encargado a sus amiguetes más de mil quinientos informes -muy fastuosamente remunerados- sobre asuntos tan cruciales como el «seguimiento de la concha brillante» o del «escarabajo de las palmeras». Yo creo que lo que fastidia a estos fachas es que tales informes no se los hayan encargado a los paniaguados de la FAES, pero me consta que la FAES no cuenta en su think tank con expertos en entomología (rama de la zoología que se ocupa del estudio de los insectos), ni siquiera en conquiliología (rama de la zoología encargada del estudio de las conchas de los moluscos), de modo que muy difícilmente podrían haber acometido con solvencia tan peliagudos encargos.

Los fachas redomados, en un ejercicio típico de demagogia, sostienen que es una vergüenza que los gobernantes catalanes esquilmen el erario público en informes tan estrambóticos, mientras se les hunden barrios enteros o los trenes de cercanías languidecen en los andenes. En esto se nota que los fachas redomados no han oído hablar en su puñetera vida del «efecto mariposa», que nos enseña que los cambios en apariencia más nimios pueden provocar catástrofes incalculables. El aleteo de una mariposa en Hong Kong puede causar una tempestad en Nueva York; del mismo modo, el apareamiento de la concha brillante puede provocar el hundimiento del Carmel, o un cambio en los hábitos alimenticios del escarabajo de las palmeras puede desatar el caos circulatorio de los trenes de cercanías. Recuerdo un relato muy entretenido de Ray Bradbury, titulado «El sonido del trueno», en el que unos científicos viajaban en el tiempo hasta la prehistoria, donde por accidente mataban a un insecto; y, al regresar al tiempo presente, descubrían que la muerte de aquel insecto había provocado catástrofes de dimensiones inconmensurables. Aquel relato de Ray Bradbury nos enseñaba que, para atajar las calamidades presentes, hay que acudir a su origen más remoto; y esto es lo que hace el Gobierno de la Generalitat al encargar esos informes que a los fachas redomados les parecen irrisorios.

De acuerdo que la formulación de alguno de estos informes suscita la hilaridad. Uno lee, por ejemplo, «Seguimiento de la concha brillante», y puede llegar a concebir pensamientos poco castos, sobre todo si conoce la acepción genital que los argentinos atribuyen a la palabra «concha»; aunque, en honor a la verdad, que los gobernantes catalanes vayan en pos de conchas que sobresalen en hermosura y no de conchas del montón o conchas sin brillo demuestra que, como mínimo, son hombres sanamente constituidos que anhelan el mejoramiento de la raza. Pero pecaríamos de frivolidad -y haríamos el juego a los fachas redomados- si incurriéramos en este tipo de interpretaciones sicalípticas; aparte de que los gobernantes catalanes no sólo se preocupan del comportamiento de las conchas, sino también de los escarabajos, donde se demuestra que su pasión zoofílica es universal, o por lo menos ambidiestra.

Pero no nos perdamos en digresiones. Estos informes encargados por la Generalitat, que a los fachas redomados les parecen una chuminada o una excusa para enmascarar prevaricaciones y cambalaches administrativos, pueden reportar en el futuro ventajas sin cuento a los catalanes y, por extensión, a la Humanidad entera. ¿Y si los túneles que excavan los escarabajos de las palmeras fuesen a la postre los responsables de los derrumbamientos del barrio del Carmel? ¿Y si el índice de refracción de los rayos solares sobre las conchas brillantes fuese la causa última del calentamiento del planeta? En todo caso, si estas aplicaciones del «efecto mariposa» no pudieran verificarse, siempre nos quedará el consuelo de que los redactores de estos informes puedan optar a los premios IgNobel, ese remedo chusco de los premios Nobel que premia las investigaciones más abracadabrantes o superferolíticas, colaborando así en el engrandecimiento de la patria (catalana y española). Y los fachas redomados, en lugar de indignarse tanto, que se dediquen al estudio de la conquiliología, que falta les hace.

www.juanmanueldeprada.coM