Sectarismo

Para poder erradicar los abusos contra las mujeres, hay que empezar por reconocer que la solución no es fácil

Pedro García Cuartango
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Los partidos y sus líderes son cada día menos creíbles, lo que ha contribuido a una degeneración de la vida política y a un descrédito de las instituciones. Esto lo podemos observar en unos debates parlamentarios tan cargados de sectarismo como de pobreza intelectual.

Un ejemplo de este deterioro de la calidad de nuestra democracia lo ofrecieron los diputados en el debate sobre el asesinato de Laura Luelmo, la joven maestra de El Campillo. En lugar de intentar analizar con un mínimo de seriedad este trágico suceso, los dirigentes de las principales fuerzas políticas rivalizaron en oportunismo y desatinos.

La intervención más desafortunada fue la de Ione Belarra, portavoz de Podemos, que vino a culpar al PP del asesinato de

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