God save thatcher

MonteroGlezEscritorPor alusiones, tomo teclado y preciso almanaques y gazapos en

POR MONTERO GONZÁLEZ
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Por alusiones, tomo teclado y preciso almanaques y gazapos en la pieza titulada Thatcher, Sid Vicious y Montero Glez, que firma Pérez-Maura a 4 de Abril del año en curso y donde el citado aspira a defender la dictadura financiera de los tiempos de la Thatcher acusando al que esto escribe de no saber manejar los datos relevantes de los que Pérez-Maura se dice sabedor.

Si bien es fácil estar al corriente de que la Thatcher llegó al poder en el año 1979, así reza en cualquier mamotreto, no hubiese estado de más por parte de Pérez-Maura aclarar que esta no ocupó el sillón por asalto sino que lo hizo por asedio. Fue cuando oficiaba de adjunta, cuando se hizo famosa por cortar la leche en los orfanatos, valga la metáfora. Margaret Thatcher, Milk Snatcher era la consigna. Corría el año 1970 y desde el gobierno ya ponía en práctica las doctrinas de su gurú de cabecera, Milton Friedman.

Para precisar, «los tiempos de la Thatcher» abarcan desde el año 1970 hasta 1990 con una tregua keynesiana llamada Harold Wilson y que va de 1974 hasta 1976, año en que éste, en nombre del laborismo, pasa el testigo a Callaghan que lo aguanta a duras penas y gobierna a la manera mixta, es decir que lo hace a la vera de la oposición Thatcher, provocando esa figura literaria que se conoce como oxímoron y gracias a la cual un instante puede resultar eterno. Para llegar a tan simple cuestión sólo hay que echar un vistazo a la prensa de la época. Son los tiempos de Callaghan que figura como primer ministro pero también son los tiempos de una Thatcher aplicando disciplina inglesa, tronando para que se eliminen los subsidios a parados y gentes de mal vivir. Los postulados keynesianos de la ecuación del consumo quedan apartados del laborismo y Adam Smith vuelve a Inglaterra de la mano de Milton Friedman, judío americano y reciente premio Nobel. Así, de esta forma, siguiendo los consejos del gurú financiero, y por asedio, la Thatcher fue convirtiendo la utopía en distopía o, lo que es lo mismo, caramelo en diarrea, con perdón por la intención. El resultado de aquello fue la raya de polvo que marcó la distancia entre clases sociales y que llevó a la juventud al paredón rascado de los paraísos más indecentes, allí donde el tiempo no había podido borrar aún la pintada: Thatcher, Milk Snatcher.

Pero volvamos al tema, donde Margaret Thatcher es al punk lo que Machaquito al aguardiente que lleva su nombre. Y por estas, aunque Sid Vicious muriera meses antes de que la Thatcher fuera investida, no acabó ahí el movimiento, como por error apunta Pérez-Maura. Hay que recordar que hasta anteayer Malcolm McLaren lució el alfiler de Adam Smith atravesado en la mejilla, el mismo que ahora maneja Pérez-Maura desde la caverna neoliberal con la vana pretensión de defenderla. Ojalá todos los favorecedores del neoliberalismo tomaran su ejemplo. Si así fuera, el invento se acabaría en un pispás y la justicia social dejaría de ser la vieja desdentada que nos espera al final de la barra con una botella de Machaquito, aguardiente de Rute que lleva el nombre de un torero, muerto ya, aunque no por ello deja de producirse. Dato relevante.

Por último queda decir que, cuando escribí la pieza que critica Pérez-Maura, era sabedor de que los Sex Pistols ya existían mucho antes de que se cumplieran los treinta años del punk y de que los Ramones tocaran en Londres, sin embargo, el arte de la falsificación literaria, cuando llega a las hemerotecas, cumple con estos y otros requisitos que hacen la realidad más llevadera y que transportan a conmemorar los treinta años del nacimiento del punk algún tiempo después de que los Sex Pistols se crearan. Así ha sido en todo el mundo.

P. D. A un servidor cuando se le aparecen las musas estas lo hacen ligeritas de ropa y nunca con la enciclopedia bajo el brazo. Es por ello que no suele atorar sus escritos con fechas y, que recuerde, no citó ninguna de las fechas que Pérez-Maura, en su intento por defender las virtudes masculinas de la Thatcher, le acusa de haber empleado.