Sánchez, sin palmeros

Tan moderado estuvo que ni siquiera habló de aquel fascismo rampante que hace tres meses movilizó a sus votantes

Jesús Lillo
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No termina de arrancarse Pablo Iglesias como palmero de Pedro Sánchez. Ni siquiera cuando el candidato a la investidura mentó a la bicha -Franco, ese hombre- y su guarida -mausoleo, según los paisajistas de la memoria histórica- aplaudió el líder de Podemos, reacio a su hipotética y todavía negociable incorporación a la claque socialista. Que el Ibex-25 levantara ligeramente el vuelo a partir de las diez de la mañana, cuando se supo que a la coalición PSOE-Podemos le faltaba un hervor, y se animara según avanzaba el discurso de Sánchez, muy suavón, refleja la ambigüedad de sus palabras. Para socialdemócratas, Mariano Rajoy y sus Montoros. Estamos curados de espantos y abiertos a casi todo.

Tan moderado estuvo Sánchez que ni

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