Una raya en el agua

«Un Sánchez» a Sánchez

Rivera colecciona errores de estrategia, pero si rectifica otra vez dirá adiós a la idea de liderar el centro-derecha

Ignacio Camacho
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Si algo demostró Pedro Sánchez cuando convirtió el «no es no» en la palanca de relanzamiento de su carrera es que el sentimiento visceral de los votantes prevalece sobre cualquier razón por juiciosa que ésta sea. Con esa simpleza sectaria enterró al PSOE de la vieja guardia, que se hizo el harakiri con la abstención preconizada por Susana Díaz, Javier Fernández y Rubalcaba. A partir de ese momento saltaron por los aires los viejos consensos de Estado bajo el efecto imparable y recíproco del toma y daca. Ahora las bases electorales de todos los partidos no quieren darle al enemigo ni agua. Se niegan a oír hablar siquiera del concepto de «los intereses de España» porque entienden que los políticos

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