EDITORIAL

Sánchez frena la creación de empleo

Hasta ahora, el crecimiento se traducía en nuevos puestos de trabajo; pero el empleo avanzará a un ritmo inferior por las nuevas trabas que ha impuesto el Gobierno

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La buena marcha que ha experimentado el mercado laboral en los últimos años contrasta con los crecientes signos de debilidad que se atisban desde el pasado verano, y lo peor de todo es que esta tendencia se mantendrá a lo largo de 2019. La errónea senda económica que ha puesto en marcha el Gobierno de Pedro Sánchez, sumada a la compleja coyuntura que atraviesa la economía mundial, amenazan con minar el logro más importante que ha traído consigo la recuperación, la reducción del paro. La fuerte creación de empleo iniciada hace cinco años empieza a dar muestras de agotamiento. España cerró 2018 con 2,8 millones de afiliados más y 1,8 millones de parados menos que en el peor momento de la crisis, recuperando así buena parte del empleo destruido durante la larga y dura recesión. Sin embargo, la tasa de paro, que todavía supera el 14 por ciento, está muy lejos del 8 que llegó a registrar justo antes del estallido de la burbuja inmobiliaria, de modo que aún queda mucho camino por recorrer. La mayor flexibilidad que propició la reforma laboral de 2012, combinada con la batería de ajustes y reformas estructurales que aprobó el anterior Ejecutivo del PP, no solo lograron cortar la sangría laboral que padecía entonces el conjunto del país, sino que posibilitaron una rápida e intensa generación de puestos de trabajo en cuanto el PIB comenzó a repuntar, evidenciando con ello el acierto de tales medidas. Pero la llegada del PSOE al poder marcará un negativo punto de inflexión laboral. Tal y como reconoce el propio Gobierno, la ocupación aumentará este año un 1,8 por ciento frente al avance del 2,2 del PIB, una diferencia de cuatro décimas, la mayor brecha que arrojan ambas variables desde 2014, en los inicios de la recuperación. Esto significa que España creará unos 120.000 empleos menos que el pasado año. Hasta ahora, todo el crecimiento se traducía en nuevos puestos de trabajo, ya que el PIB y la afiliación a la Seguridad Social evolucionaban de forma similar, pero a partir de ahora el empleo avanzará a un ritmo inferior debido a las nuevas trabas y costes que ha impuesto el Gobierno.

La histórica subida del salario mínimo, tras aplicar un aumento del 22 por ciento sin tan siquiera consultarlo con las empresas, el incremento de las cotizaciones sociales y el nuevo abanico de alzas fiscales que incluye el proyecto de Presupuestos encarecerán la contratación, al tiempo que reducirán el margen de maniobra de las compañías tanto para invertir en nuevos proyectos como para ampliar plantillas. Y todo ello sin contar que la ralentización de la zona euro, la guerra comercial entre Estados Unidos y China o la incertidumbre derivada del Brexit podrían lastrar aún más el crecimiento de España, con el consiguiente agravamiento del frenazo laboral. Los desatinos de Sánchez pasarán factura.