Sánchez, el español más español

Ahora necesita combatir la imagen de socio del separatismo y de socialista alejado del bloque de partidos constitucionalistas

Manuel Marín
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A Pedro Sánchez se le percibe crecido. Comentan en Ferraz y en Moncloa que los sondeos internos ofrecen mejores resultados aún que los que pronostican las encuestas. Y Sánchez parece siempre más cómodo en su hábitat de campaña, de pugna y de presión, que como presidente del Gobierno. Sin embargo, ahora necesita combatir la imagen –que se ha labrado a pulso, y lo sabe- de socio del separatismo y de socialista alejado del bloque de partidos constitucionalistas. En Sánchez, el oportunismo se ha convertido en una seña de identidad: decir una cosa y hacer la contraria es la costumbre de su gestión, sin que ello conlleve además un coste en términos de desgaste. Tiene su mérito. Tanto, como haber conseguido

Manuel MarínManuel MarínAdjunto al DirectorManuel Marín