Roma

«Las obras maestras tienen particularidades que la película de Cuarón no comparte con ellas. Quizá la primera es que sobreviven en nosotros mucho después de verlas»

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El problema de «Roma», el film de Alfonso Cuarón, no es que, como en el neorrealismo italiano, importen más las expresiones físicas y los silencios que la trama, y que si se suprimiera el audio nada cambiaría. El problema no es la denuncia social algo anticuada porque con denuncias sociales se hacen portentos, como «Los olvidados» de Buñuel, de la que hay aquí algún eco. El problema de «Roma» no es que haya burgueses prósperos e indígenas pobres a su servicio porque con esos materiales de la vida verdadera se puede crear verdades artísticas. El problema no es que el film sea esencialmente una secuencia de planos perfectos en blanco y negro, pues así se pueden construir grandes narraciones (le

Álvaro Vargas LlosaÁlvaro Vargas Llosa