EFE
EDITORIAL ABC

Un ritmo insostenible para las pensiones

Actualizado:

La grave situación financiera que atraviesa la Seguridad Social no solo se refleja en un déficit de naturaleza estructural, ajeno a la buena o mala marcha de la economía, sino en un ritmo de endeudamiento que resulta insostenible a largo plazo. El sistema público de pensiones acumula hoy una deuda de 43.000 millones de euros, después de dispararse un 150 por ciento en los dos últimos años. La razón de este histórico incremento radica en que, desde 2017, tras el práctico agotamiento del Fondo de Reserva, España está pagando parte de estas prestaciones mediante la emisión de deuda pública. El gasto en pensiones representa ya cerca de 9.600 millones de euros al mes, una cifra récord, y el problema es que seguirá creciendo como consecuencia del progresivo envejecimiento de la población. A pesar de que la recaudación por cotizaciones sociales se sitúa en máximos, el volumen de recursos que consume el sistema es superior, de modo que el Estado tiene que endeudarse para pagar en tiempo y forma a los pensionistas.

La jubilación gradual de la generación del baby boom a partir de la próxima década, sumada a la reducida tasa de natalidad y el elevado nivel de deuda que presentan las Administraciones Públicas -equivalente a cerca del 99 por ciento del PIB- obliga a abordar cuanto antes la puesta en marcha de nuevos ajustes y reformas para tratar de equilibrar las cuentas. Tanto es así que incluso el propio Gobierno de Pedro Sánchez, protagonista de unos «viernes sociales» marcados por el electoralismo y la irresponsabilidad, plantea dejar de ligar las pensiones al IPC en 2023, pese a haber prometido todo lo contrario. Es hora de dejar la demagogia a un lado para, entre todos, garantizar la sostenibilidad de las pensiones.