Revolución antiglobal

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Nueva York y la ciudad brasileña de Porto Alegre acogen desde ayer dos reuniones paralelas de muy distinto signo. El Foro Económico Mundial, creado en 1971 y que congrega anualmente en la localidad suiza de Davos a los líderes y dirigentes empresariales de todo el mundo, ha trasladado su sesión este año a la capital de EE.UU. como homenaje a las víctimas de los atentados. Mientras tanto, alrededor de cincuenta mil personas asisten en Porto Alegre a la segunda reunión del Foro Social Mundial, alumbrado como alternativa al primero y que se ha constituido como la mayor organización antiglobalización de hoy.Los dos Foros se celebran marcados indeleblemente por el 11 de septiembre, una fecha que cada día aumenta su trascendencia histórica. En Porto Alegre, el lema que aglutina a los reunidos es «Por la paz», aunque por otro lado se apoye a los grupos antiglobalización que han viajado a Nueva York -curiosa antiglobalización, por otra parte, la que convoca foros mundiales y utiliza la conexión vía satélite para comunicarse- para protestar por la celebración del Foro Económico. Los precedentes de estas protestas -Seattle, Washington, Praga, Gotemburgo o Génova- no invitan al optimismo y es de temer que las férreas medidas de seguridad tomadas por las autoridades neoyorquinas -se han destinado a su vigilancia a más de cinco mil policías- no consigan evitar incidentes.Los movimientos antiglobalización se han consolidado como los grupos revolucionarios del siglo XXI. A remolque de las primeras y espontáneas manifestaciones se situaron pronto organizaciones radicales, que encontraron en aquellas reivindicaciones un excelente caldo de cultivo para desarrollar sus estrategias y, en determinados casos, una máscara perfecta detrás de la que ocultar sus procederes violentos. Las algaradas ocurridas en las ciudades antes mencionadas y los orígenes y adscripciones ideológicas de sus protagonistas revelaba bien a las claras la intención provocadora de los grupos radicales y violentos. Ahora en Porto Alegre, aunque los organizadores del Foro anunciaron que cerrarían las puertas a grupos vinculados a organizaciones armadas, dos miembros de Batasuna están acreditados y han manifestado su intención de participar activamente en las reuniones.La protesta antiglobalización revela también el vacío ideológico sobre el que se sustenta hoy la izquierda, con buena parte de sus argumentos sepultados bajo los escombros del Muro de Berlín. La inoperancia y la desorientación de la izquierda política han encontrado la respuesta de los grupos más radicales, que han tomado el liderazgo y el protagonismo que ni políticos ni intelectuales han sabido ejercer.