Réplica a Schwartz

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Pedro Schwartz («Treinta años de Lady Thatcher», ABC, 8-5-09) no está bien informado sobre la caída de Margaret Thatcher. A la «famosa» reunión que tuvo lugar en mi casa asistió una representación de todos los sectores del partido, incluyendo a algunos de los más inquebrantables thatcheristas. Tuvo lugar a las once de la noche, unas cinco horas después de que ella no hubiera alcanzado la mayoría suficiente para evitar una segunda vuelta en la elección como líder del partido. Para esa hora de la noche ya era evidente que no podría imponerse en la nueva votación.

La llamé a la mañana siguiente a París para darle un informe completo de la reunión en mi casa. Aún así, junto con otro colega que había dirigido la campaña contra ella el año anterior, fuimos invitados a llevar las riendas de su campaña en la segunda vuelta. No lo rechazamos, pero sí dijimos con claridad que creíamos que no podíamos ganar. Y esta opinión fue posteriormente respaldada por la mayoría del gabinete. Se da la circunstancia de que probablemente poseo la lista más precisa de los que votaron contra ella -algunos de ellos notables soi disant thatcheristas como el señor Schwartz-. Yo no me conté en su número. Quienes, quizá por un exceso de lealtad personal, la votamos hasta el final, posiblemente nos equivocamos tácticamente. Hubiera sido muy difícil que ella ganase las siguiente elecciones, mientras que su sucesor, John Major, lo hizo con el voto popular más grande de la historia del país.

Tristan Garel-Jones. Candeleda (Ávila)