La Tercera

¿Religión en la Escuela?

«Nuestra Constitución afirma que «la educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana» (art. 27.2). Este desarrollo queda incompleto sin la enseñanza religiosa, como aseguran intelectuales de prestigio, creyentes o no. Benedicto XVI dice que «la formación religiosa hace al hombre más hombre»

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Las medidas que el gobierno pretende implantar sobre educación sitúan de nuevo la asignatura de religión en el debate de la opinión pública. ¿Tiene cabida en un estado aconfesional? ¿No es laica la escuela pública? Para clarificar estas cuestiones, que suponen diversos prejuicios sobre la escuela, la religión y la vida pública, conviene partir de un dato fundamental: La clase de religión en la escuela -la llamada «pública» y la de iniciativa social- no es un privilegio concedido a la Iglesia (o a otras religiones), sino un derecho de los padres, sancionado por nuestra Constitución, para dar a sus hijos «la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones» (art. 27.3). Una interpretación de la aconfesionalidad