Antonio Burgos

Rejonear en burro

El rejoneo en burro, a la balear, es un homenaje tardío a Guerra

Antonio Burgos
MadridActualizado:

Quién nos iba a decir que llegaría un tiempo en que tan verdad se haría su famosa frase de "vamos a dejar a España que no la va a conocer ni la madre que la parió", que hasta íbamos a echar de menos a Alfonso Guerra. A Guerra le pasaba y pasa como al cante: "Dice cosas este loco/ que a veces no son verdad,/ pero mentira tampoco". Lo del conocimiento de España por su santa madre, ya lo ven, ha llegado a ser verdad tras Zapatero. Como lo ha sido lo más reciente, con lo que ha estado de acuerdo media España y parte de la otra media, cual su afirmación de que el Gobierno debe aplicar en Cataluña, y cuanto antes, en el artículo 155 de la Constitución.

Pero, por lo visto, en el "nuevo PSOE" de Sánchez una de las prioridades es quitar de enmedio y para siempre a Alfonso Guerra, para que desde la vieja guardia de aquellos socialistas con sentido de Estado y de España no siga largando verdades con las que estamos de acuerdo hasta los que lo pusimos como no quieran dueñas cuando el famoso asunto de los cafelitos de Mienmano y el "Mystere" oficial que pidió para saltarse la cola de la frontera de Portugal tras las vacaciones de Semana Santa, que es donde empezó su descrédito y caída. En este punto, considero a Guerra una víctima del currismo, un mártir político de su afición a los toros. ¿Saben por qué pidió el avión oficial para que lo llevara "a Sevilla a ver los toros" y se formó aquel escándalo que luego, unido a lo de Mienmano, supuso su caída? Porque era Domingo de Resurrección, toreaba Curro Romero en Sevilla y no quería perdérselo por nada del mundo.

En este apartamiento que, a modo de apartamento, le ha puesto Sánchez a Guerra para ingresarlo en el hogar del pensionista socialista, venía en ABC una noticia que, si yo fuera tertuliano (Dios no lo permita) diría que es "de hondo calado y largo recorrido". A Guerra lo quitan, después de tantos años, como presidente de la Fundación Pablo Iglesias y le ofrecen el clásico jarrón chino: la presidencia de honor. Cuando ahora, ahora era cuando tenía que tributársele un homenaje nacional por su clarividencia en profetizar esta España hecha unos zorros por este PSOE "podemizado" que de Zapatero a esta parte nos están dejando. Vamos, lo que queda de España. Lo que de ella nos quieran dejar los del referéndum ilegal del "Adiós, mi España querida".

Igual que lo de "la madre que la parió", Guerra hizo otra profecía, por lo civil naturalmente: "No voy a parar hasta que vea a Fermín Bohórquez rejonear en burro". Con la prohibicionista " Regulación de las corridas de toros en Baleares", también se va a cumplir. En ese fútbol con balón cuadrado que dice mi dilecto Ignacio Camacho que es el absurdo y ridículo prohibicionismo taurino balear, aparte de que sólo se pueden lidiar tres toros, tres, también se impide "el rejoneo a caballo". Y leerían al cultísimo Andrés Amorós sobre este punto la misma pregunta que me hago: "¿Será lícito el rejoneo si se hace en burro?". Bueno, yo he visto, y bastante, rejoneo a pie, que es la suerte de banderillas cuando actúan tres diestros rehileteros y se hartan de dar vueltas. Esto del rejoneo en burro, a la balear, es evidentemente un homenaje tardío a Guerra. Decía Guerra que no pararía hasta ver a Fermín Bohórquez rejonear en burro. Camino de ello van en Baleares. Lástima que haya muerto el genial don Fermín Bohórquez Escribano, porque capaz era de presentarse con un burro entero en la plaza de Palma para rejonear un toro de alguna ganadería cercana, según ordena también la citada Regulación, que es, eso, nada más que regular. Bohórquez era capaz de rejonear en burro un toro en puntas para cumplimiento de las profecías civiles de ese triste Nostradamus de esta Expaña, con equis, que al final ha resultado ser Guerra, que a quién se le ocurre a un socialista no podemizado decir que en Cataluña hay que aplicar ya mismo el 155 de la Constitución...

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