Visto y no visto

Regeneración

La regeneración que estos viajantes de Barcelona traen es poner al que sabe, Almeida, a currar, y a la enchufada, Villacís, a figurar

Ignacio Ruiz-Quintano
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Costa, el maño regenerador, hizo popular un grito: «¡No tengo el hombre!» Ortega lo oyó y dijo que «ese hombre» era él: entonces trajo lo que trajo, luego dijo que no era eso y al final se echó en un banco de Lista, al que dejó sin calle, a dormir el sueño de España.

Hoy el hombre de Costa sería Girauta, que dice venir a regenerar la España de Salas Barbadillo con un partido de ilustrados donde Espada hace de Salas, y Carreras, de Barbadillo, todos dispuestos a redimir al españolejo por medio del estudio y del culto a la sabiduría. Tú a estudiar, que yo te administro la casa.

La regeneración que estos viajantes de Barcelona traen a Madrid

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