Ratones de Biblioteca

Por LUIS IGNACIO PARADA
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UN grupo de investigadores del Instituto Dana-Farber, en Boston, ha creado un ratón transgénico con músculos parecidos a los de un corredor de maratón. Según publica hoy la revista Nature, el secreto está en un interruptor molecular llamado PGC-1, que convierte el músculo de contracción rápida, que se cansa rápidamente, en músculo de contracción lenta, de alta resistencia. Los científicos esperan que las técnicas que han desarrollado funcionen en humanos dentro de cinco a diez años y puedan culminar en un fármaco para personas que se encuentren postradas, tengan enfermedades degenerativas o quieran convertirse en atletas.

En enero de 2001, investigadores financiados por la MDA de Tucson, Arizona, aseguraron que habían creado, también mediante ingeniería genética, un ratón capaz de producir una proteína promotora del crecimiento llamada Mlgf 1, similar a la insulina 1, que desarrolla grandes y fuertes músculos, y es capaz de curar las lesiones musculares durante la edad avanzada. Ya sabíamos por las enciclopedias que el ratón colilargo argentino es un gran atleta. Puede cavar hoyos de 120 centímetros; saltar en caída desde tres metros; elevarse 90 centímetros del suelo, y franquear de un brinco tres metros. Pero recientemente las revistas científicas nos han hecho saber que se ha descubierto un gen ratonil que desarrolla cerebros grandes y otro que permite que un ratón castrado haga de semental de cabras y cerdos.

Desde que Craig Venter, uno de los descifradores del genoma humano, reveló que los humanos tenemos exactamente los mismos genes que los roedores, los ratones de biblioteca que sólo hacemos bíceps con el mando a distancia y el ratón del ordenador estamos salvados. Se van a enterar Micky Mouse, Jerry, Pinky, Pixie & Dixie y hasta el ratoncito Pérez.