Editorial ABC

Quien coquetea con exterroristas es Torra

El separatismo se está dedicando a expandir esta teoría de la conspiración para sacar tajada

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Con su habitual falta de principios, el movimiento separatista ya aprovechó el dolor que siguió a los atentados yihadistas de Las Ramblas y Cambrils de 2017 para hacer propaganda de su cruzada independentista. Ahí están las imágenes de la manifestación de repulsa convocada en Barcelona, presidida por los Reyes. Y tan bochornoso como ese intento de colonizar el espanto de aquellos días es, dos años después, que la Generalitat que dirige Torra se haya sumado a estrambóticas teorías conspirativas, desvergonzadamente falsas, que ligan aquellos atentados islamistas con el Centro Nacional de Inteligencia. El objetivo de tan falaz operación de intoxicación es hacer responsable al Estado, esa «odiosa España», de las atrocidades cometidas por el grupo criminal que encabezaba el imán de Ripoll. De paso, se orilla cualquier reproche que pueda recaer en la Consejería catalana de Interior y en la Policía autonómica, entonces dirigida por el mayor Josep Lluís Trapero, por los claros errores de investigación en las vísperas del 17-A, como el de no relacionar de inmediato con el terrorismo la explosión de la casa de Alcanar, plagada de bombonas de butano y oxígeno, cientos de litros de acetona y peróxido de hidrógeno y precursores para producir un explosivo llamado TATP.

Pero con el terrorismo de por medio, no todo vale. El separatismo se está dedicando a expandir esta teoría de la conspiración para sacar tajada, colocando esa presunta relación del Centro Nacional de Inteligencia con Es Satty (el imán de Ripoll) como un nuevo agravio del Estado contra los catalanes. En ningún caso es admisible, pero menos aún con 16 víctimas mortales de por medio. Pero que nadie se confunda, quien se abraza al terrorismo son los cabecillas separatistas cada vez que se retratan con Arnaldo Otegui.