Puntual, en efecto

Tenemos el gobierno más mentiroso no diré de la historia, pero de la democracia, desde luego

José María Carrascal
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EL diccionario de la Real Academia venía definiendo el término «puntual» como llegar a la hora convenida, diligente, indudable, adecuado, perteneciente a hacer punto, y sólo en su última edición le ha añadido «Ocasional. Que se produce de manera no habitual», una concesión al tertulianés que no casa con las demás ni con su etimología, punctum. Pero es la elegida por el Gobierno para dar a entender que el traslado de los etarrasOlga Sánzy Javier Moreno a cárceles vascas es un caso aislado, que no volverá a repetirse. Cuando fuentes gubernamentales conceden que pronto habrá traslados. Algo parecido a negar que lo del Aquarius tuvo un efecto llamada, y decidir que los que llegan después no gozan de los mismos derechos. Tenemos el Gobierno más mentiroso no diré de la historia, pero de la democracia, desde luego. Y el más hipotecado. El PNV se está cobrando a peso de oro sus cinco votos para llevar a Sánchez a La Moncloa, como están cobrando lo suyos los secesionistas catalanes, con «gestos» gubernamentales tanto económicos como políticos. Y de «ocasionales», nada: pago al contado y puntualísimos, con ambos nacionalismos anunciando que esperan sacar bastante más.

Que tenemos el Gobierno no sólo más débil, sino también más escurridizo de la democracia, no ya por su fragilidad parlamentaria, sino por su ambivalencia en prácticamente todas las cuestiones está a la vista. Tras dos meses de gestión no sabemos si Pedro Sánchez intenta engañar a quienes le hicieron presidente o, en su fuero interno, está de acuerdo con ellos para desmontar el Estado que tenemos, fingiendo que ellos le engañan. Algo mucho más grave que llevarnos a la ruina, pues se trata de si España estalla como una granada o queda mutilada. Al menos Zapatero decía lo que buscaba, pero este hombre dice una cosa y hace la contraria. Sabe Dios qué cuentos va a contar a frau Merkel en el Parque Nacional de Doñana para que le apoye en sus manejos.

Respecto al fichaje de Begoña Gómez por el Instituto de Empresa como directora del Africa Center, para la promoción de ese continente, sin duda es legal, dado su currículum y experiencia profesional. Con tres interrogantes: la primera que, recibiendo dicho Instituto fondos públicos (471.000 euros en 2017), ¿no existe un conflicto de intereses con las actividades del matrimonio? Ni imaginar quiero la que se hubiera armado si Elvira Fernández, la esposa de Rajoy, licenciada en Económicas, que tras trabajar en Telefónica como analista de datos, hubiera obtenido un cargo y sueldo de relumbrón, al convertirse su marido en presidente. Pero lo que hizo fue retirarse de toda actividad para dedicarse a su familia. Luego está que Begoña Gómez llega al cargo de nueva creación sin haberse convocado concurso de aspirantes, lo que no es, por lo menos, estético. Por último, Sánchez viene pregonando que, con él, llega la renovación de la política española. Esto suena a lo de siempre.

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