A propósito de la Diada

Marc Gómez.Calafell (Tarragona).
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Hay muchas personas que el día 11 de septiembre no celebran la Diada en Cataluña debido a que se ha convertido en una fiesta intrascendente y aburrida para muchos catalanes. Intrascendente porque el día de la Diada no es un día de fiesta y de unión para todos los catalanes, sino un «show» que sólo disfrutan los nacionalistas; y aburrida porque no es un día plácido y tranquilo de hermandad, sino un día de algarabía separatista (una auténtica minoría en Cataluña). Ello provoca que muchos catalanes no nacionalistas (el 60 % de la población) e incluso nacionalistas moderados, no celebremos esta fecha. No importa, ya disfrutaré del Día del Pilar con muchos catalanes y otros compatriotas del resto de España.

Un premio, ¿merecido?

La concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia a la escritora J. K. Rowling confirma, una vez más, que quienes administran la concesión de estos premios han perdido completamente el norte. O por lo menos lo han cambiado de sitio.

Nada tengo en contra de Rowling y sus obras. Todo lo contrario: me parecen muy recomendables y reconozco que han hecho más por la difusión del hábito de lectura que otros muchos autores. Sin embargo, dudo de que la concesión del premio (que reconoce «la labor científica, técnica, cultural, social y humana realizada por personas, equipos de trabajo o instituciones en el ámbito internacional») sea acertada. Es más, es muy posible que sea contraproducente, ya que la Fundación, tal vez sin quererlo, va a formar parte de la campaña promocional de la inminente edición en español de la última novela de Harry Potter.

Francisco Javier Lorente.

Madrid.