La promoción

Por ALFONSO USSÍA
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Presentar un libro es promocionarlo. Un libro se presenta para que se conozca su existencia y entre en el mercado. La presentación de un libro está avalada por la editorial, el autor, los presentadores y la institución u organismo que ofrecen cobijo y lugar al acto en sí. Hace pocos días asistí a una presentación distinta y deliciosa en la Casa de América de Madrid. La del libro de Antonio Burgos que resume en quinientas páginas la vida de Juanito Valderrama. Allí hubo arte y talento a rebosar. Valderrama, tan popular, es un desconocido, con una vida durísima, triunfada, trabajada y llena de anécdotas, unas tristes, otras geniales. A sus ochenta y cinco años mantiene una memoria de prodigio, y Antonio Burgos ha tenido el acierto de ponerle letra respetando la palabra del protagonista de la biografía. La presentación del libro de Antonio Burgos estuvo avalada por todos los que allí acudimos, que sabíamos de la belleza del lenguaje del escritor sevillano, del interés del personaje biografiado y de la justicia y armonía del volumen que nacía ante el público. Antonio Burgos, que es un escritor culto y luminoso, anda últimamente empeñado en sacarle brillo a la despreciada excelencia popular. Ya reunió, años atrás, en un estudio antológico soberano, la obra del gran poeta popular de la España del siglo XX, Rafael de León y Arias de Saavedra, marqués del Valle de la Reina y conde de Gómara. Que eso le pasa a la Izquierda tópica, que no puede defender la literatura popular y honda porque le salen condes y marqueses por todas las esquinas, y ahí tienen la vibrante, torera, campera, campesina y ganadera poesía de Fernando Villalón, conde de Miraflores de los Ángeles. Y popular -que del pueblo nace- es la biografía de don Francisco Romero, conocido por Curro, y ésta de don Juan Valderrama, que es un compendio del talento de Andalucía. Los sucesos del peluquín del cantaor Vallejo y del «bis» de «El emigrante» solicitado por Franco son antológicos. El libro de un autor decente, editado decentemente, presentado en un lugar decente, reúne a centenares de personas que se marchan decentísimamente satisfechas.

Porque una presentación tiene que contar con un lugar, y ese sitio y amparo se lo ha ofrecido el Gobierno balear de la señora Munar -el socialista Antich es un simple títere- a un libro infame sobre el Rey prologado por el periodista proetarra Pepe Rey. La presentación, que corrió a cargo de un tal Barbomeu Martí -de los Martí de Mallorca de toda la vida-, fue auspiciada por el Gobierno autónomo de Baleares y el Consejo Insular de Mallorca, y contó con la distinguida presencia de la vicepresidenta del Consejo mallorquín, María Antonia Vadell, del partido Unión Mallorquina, que es el chiringuito de la Munar. El libro que injuria al Rey y prologa con entusiasmo un demostrado canalla que señala a víctimas y recoge sangre, lo ha avalado un Gobierno autónomo de España con su hospitalidad y su asistencia. Como era de esperar, el presunto presidente socialista Antich no ha dicho esta boca es mía ni se ha dado por enterado. Las malas lenguas dicen que se hallaba en ese momento en el sastre tomándose medidas del traje que estrena cada verano para acudir a cumplimentar al Rey en el palacio de Marivent. Todo es posible en Mallorca.

Pero como no es cosa de promocionar libros de gilipollas, presentados por cretinos, prologados por colaboradores del crimen y auspiciados por idiotas, alcanzo la meta de mi artículo y brindo por la palabra de los buenos escritores. Que por fortuna los hay, y no son tan pocos.