Progreso al pasado

«Buena parte de la autoproclamada progresía progresa al pasado. Mira la Historia por el retrovisor y lo hace reescribiéndola a su antojo desde un entendimiento maniqueo entre buenos y malos que a estas alturas carece de sentido. Desde 2018, a punto de concluir el segundo decenio del siglo XXI, avanzamos a paso de carga hacia los años treinta del siglo XX»

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A menudo la realidad política que padecemos me recuerda «Regreso al futuro», la celebrada trilogía cinematográfica de los años ochenta del pasado siglo. Precisamente por todo lo contrario de lo que supuso aquel título. Hoy nuestro día a día político es un avance al pasado; nuestros progresistas de catón protagonizan e imponen un progreso al pasado. Tratan de escribir la Historia hacia atrás.

El más prominente y contradictorio líder del leninismo redivivo es autor de un libro sobre el cine y la política y acaso su propensión a escenificar provenga de esa afición. Es en ese libro donde su autor sostiene que la diferencia entre un terrorista y un patriota es sencillamente la diferencia entre la victoria y la derrota.