Editorial ABC

El programa del centro-derecha

El PP compite a derecha e izquierda con partidos que buscan derrotarlo en su propio terreno para arrebatarle el liderazgo frente al PSOE y sus aliados radicales y separatistas

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El Partido Popular presentó ayer un programa electoral que, ante todo, recupera para el centro-derecha español una clara propuesta liberal y conservadora. Desde su elección como presidente del PP, Pablo Casado ha hecho un esfuerzo por situar al PP en el liderazgo de una opción ideológica que se estaba difuminando por un exceso de pragmatismo en la acción de gobiernos anteriores del propio PP y por la absorción por Ciudadanos de una parte de su discurso sobre España. La irrupción de Vox, que se venía fraguando antes de que llegara Casado a la presidencia del PP, ha sido el remate final a un escenario absolutamente novedoso en el espectro no izquierdista del electorado español: la existencia de tres formaciones que, desde postulados ideológicos y programáticos distintos, luchan por bolsas de votos comunes.

El programa electoral del PP para el 28-A tiene mucho de redefinición ideológica para marcar un antes y un después de la llegada de Casado. Sin renegar de nadie, Casado propone un nuevo PP que deje sin argumentos a Vox con su mantra de la «derechita cobarde» y fuerce a Ciudadanos a competir más con el PSOE por sus votantes desencantados que por los votantes conservadores. Por eso, el programa del PP destaca, ante todo, por la claridad de sus mensajes sobre cuestiones nucleares, como la unidad nacional, la protección de la Constitución, la defensa del castellano o el Estado autonómico, para el que promete una auténtica auditoría; pero también sobre asuntos más familiares y sociales, como el apoyo a la maternidad y a las familias, o la verdadera revolución fiscal que se produciría si el PP alcanzara el gobierno nacional.

De un programa tan extenso y detallado como el del PP, su efecto más importante será que pueda ser identificado como creíble y fiable. A diferencia de otras formaciones competidoras, cuya «juventud» política parece eximirlas de hacer un programa viable, el PP lanza una serie de propuestas realistas y necesarias. Eso sí, lo hace en el escenario preelectoral más adverso de los últimos treinta años. Desde 1990, cuando Aznar refundó el centro-derecha español con el PP, este partido sólo ha tenido que confrontar con la izquierda, porque era la casa común de centristas, liberales y conservadores. Hoy compite a derecha e izquierda con partidos que buscan derrotarlo en su propio terreno para arrebatarle el liderazgo frente al PSOE y sus aliados de extrema izquierda y separatistas. Es el mejor programa posible para el PP más necesitado de una urgente recuperación de confianza de los millones de votantes que han migrado a otros partidos. El PP vuelve a su solidez ideológica y ahora le falta que sus exvotantes se convenzan de que esta vez, sí.