EFE
EDITORIAL

Los Presupuestos como mercancía

Las palabras de Montero suenan a ultimátum para sus socios porque la alternativa, la convocatoria a las urnas, podría implicar una futura mayoría absoluta de centro-derecha

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La afirmación hecha ayer por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, de que si el Gobierno no consigue aprobar los Presupuestos del Estado habrá elecciones generales anticipadas en 2019, es otra muestra más de la levedad y ligereza con la que Pedro Sánchez se dedica a especular con el futuro de todos los españoles. No es ninguna novedad que la legislatura está en manos de separatistas, populistas de extrema izquierda en fase de desguace, y de «bildutarras», tal y como se ha encargado de recordar Alfonso Guerra, que no parece ser un derechista peligroso y sí un socialista escandalizado por la deriva del PSOE. Sánchez está en un ejercicio de supervivencia y para ello recurre a cesiones inconfesables al separatismo catalán. De otro modo, no sería explicable el secretismo de las negociaciones que mantiene con la Generalitat a cambio de garantizar sus votos, y su alergia enfermiza a oír hablar de la aplicación del artículo 155. Es una evidencia que Sánchez y el independentismo se necesitan mutuamente sin importar las consecuencias que ello pueda acarrear para el PSOE. Sin embargo, no es posible que un Ejecutivo sostenido por 84 escaños pueda sobrevivir sin aprobar las cuentas públicas, y por eso las palabras de Montero suenan a ultimátum para sus socios de moción de censura porque la alternativa, la convocatoria a las urnas, podría implicar una futura mayoría absoluta de centro-derecha. De ahí la rogativa de La Moncloa al secesionismo y a Podemos para que flexibilicen sus exigencias y no condenen a muerte la legislatura.

Las derivadas políticas de la aprobación o no de los presupuestos siempre son relevantes. Pero también lo son las económicas, aunque a menudo queden relegadas a un segundo plano y supeditadas a las estrategias electorales de cada partido. Por eso no pueden caer en saco roto las advertencias hechas por el gobernador del Banco de España y por la Airef, dudando de que las cuentas públicas diseñadas por Pedro Sánchez cuadren mínimamente. De hecho, los presupuestos son una entelequia contable y un peligro para el bolsillo de todos los españoles. Más aún, son una amenaza para la clase media. Los ingresos que prevé el Gobierno están inflados, el déficit se elevará por encima del 2% frente al 1,3 previsto, y el alza del salario mínimo interprofesional generará más paro. Sin embargo, Sánchez hace oídos sordos y miente burdamente a los españoles mientras un día se dedica a insinuar que habrá elecciones para negarlo al siguiente. Si Sánchez no desautoriza a Montero, de sus palabras de ayer cabe extraer una conclusión: no prorrogará los presupuestos aprobados en su día por Mariano Rajoy. Y Sánchez ya ni siquiera sabe en qué medida puede contar con un Podemos roto por la cuaderna. España necesita elecciones ya, sin más manejos a la desesperada de este prestidigitador de la mentira.