Una raya en el agua

Presidente a la deriva

La crisis del Open Arms ha retratado a Sánchez con su peor cara. Vacilante, contradictorio, descolocado y a rastras

Ignacio Camacho
Actualizado:

España no tiene (todavía) un problema grave con la inmigración, a pesar de que algunos pretendan crearlo, porque la población de origen extranjero, incluida la que ha entrado de forma irregular, apenas supone hoy un diez por ciento: algo menos de cinco millones de personas de las que cuatro de cada seis son ciudadanos europeos. Pero lo habrá si la proporción continúa en crecimiento y, sobre todo, si continúa faltando una política de Estado al respecto. La polarización ideológica y la continua batalla electoral impiden desde hace años la existencia de un proyecto estratégico, que el Gobierno de Sánchez tampoco sabe siquiera esbozar más allá de su compulsiva y cambiante tendencia a los gestos. Emparedado entre el buenismo de salón

Ignacio CamachoIgnacio CamachoArticulista de OpiniónIgnacio Camacho