La posverdad es otro fake

«Los conceptos encriptados en los neologismos “posverdad” y “bullshitter” corresponden a una trama urdida para perjudicar y desprestigiar al centro-derecha político»

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En la jerga progresista al uso llaman peyorativamente bullshitter a quien pudiendo movilizar recursos críticos -al disponer de pruebas o, al menos, indicios- que lo llevarían a darse cuenta de la falsedad de sus creencias no lo hace. Y no lo hace porque al bullshitter, en su enfermizo menosprecio de la verdad y los hechos objetivamente verificables, no le importa la veracidad o falsedad de la noticia/opinión que emite o a la que adhiere aunque pueda perjudicarle (Frankfurt, H. G., On Bullshit, 2005). Dicho sea, insisto, en la jerga progresista establecida de la que el libro de Frankfurt es singular muestra. De esa guisa, la falsa creencia o bullshit (despectivamente, bosta de toro) encarna el contenido de la adhesión obstinadamente