Pizarro da la cara

Manuel Pizarro presume de ser aragonés y de que le gustan las peleas para

POR CRESO
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El presidente de Endesa, Manuel Pizarro, sigue sin arrugarse, como ha hecho con las opas que han lanzado sobre su compañía, y fue el primero en ofrecerse a comparecer en el Parlamento catalán para dar su opinión sobre los apagones en Barcelona y explicar las inversiones realizadas por Fecsa en esa comunidad. Pizarro ha hecho gala, una vez más, de ser abogado del Estado y aragonés, es decir, «tozudo y amante de las peleas», como él mismo ha dicho varias veces en la guerra de opas. Hace año y medio, fue el único de los presidentes de las compañías implicadas en la opa que acudió a la Comisión de Industria del Senado. Ricardo Fornesa (La Caixa) alegó que estaba resfriado, Salvador Gabarró (Gas Natural) dijo que tenía problemas de agenda e Íñigo de Oriol (Iberdrola) no se dio por aludido porque no habían presentado ninguna oferta. Aquella experiencia no fue muy agradable para Pizarro, ya que le preguntaron por cuestiones políticas. «Todavía estoy esperando que alguien me pida disculpas», ha dicho. De todas formas, el presidente de Endesa comparecerá mañana en el Parlamento catalán con un «as bajo la manga», ya que hará hincapié sobre todo en las enormes inversiones realizadas por Endesa en Cataluña en los últimos cinco años, los mismos que él lleva en la presidencia de la compañía. Esas fuertes inversiones son ciertas, como también lo es que hasta entonces habían sido mínimas.

Brufau sigue los pasos de Galán

La reciente entrada de la Mutua Madrileña en el accionariado de Repsol YPF confirma el interés del presidente de la petrolera, Antonio Brufau, de formar un núcleo duro en la compañía que disuada a cualquier multinacional del sector de lanzar una opa hostil. Si la histórica presencia de La Caixa en Repsol YPF aportaba importantes garantías a la petrolera, la llegada de Sacyr a la misma supuso un seguro de vida para Brufau ante los continuos rumores de opas por su baja cotización en Bolsa y el recorte de sus reservas. Ahora, el desembarco de la Mutua, que además es accionista de Sacyr, blinda aún más el consejo de la petrolera. De esta forma, Brufau está siguiendo los pasos de Ignacio Galán en Iberdrola, que se ha rodeado de inversores afines para defenderse de Florentino Pérez y de otros grupos energéticos. No obstante, una supuesta y generosa oferta por Repsol YPF obligaría al consorcio Sacyr-Mutua a replantearse su presencia por las jugosas plusvalías que podrían obtener y que, en el caso de la constructora, serviría para compensar el presumible menor crecimiento de sus negocios inmobiliarios.

Nuevo avión para el Rey

El Gobierno ha encargado al fabricante europeo Airbus un nuevo avión para el Rey. Se trata de un modelo perteneciente a la familia ACJ (Airbus Corporate Jetliner) que sustituirá al actual A320. El aparato, que también podrá ser utilizado por el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, y otros miembros del Gobierno, gozará de los últimos avances tecnológicos y de todas las comodidades posibles.

La familia ACJ está formada por el Airbus 318 «Elite», el ACJ y el Airbus 320 «Prestige», modelo este último que parece ser el elegido por el Ejecutivo, con una configuración reducida que rondará las catorce plazas. Los ACJ puede volar rutas de corto, medio y largo alcance y se caracterizan por su fiabilidad técnica y la gran comodidad que ofrecen a los pasajeros. Además, están capacitados para realizar aterrizajes automáticos de categoría 3B, en condiciones meteorológicas muy adversas y de escasa visibilidad. Los ACJ ofrecen el doble de anchura de cabina y tres veces el volumen de un reactor de negocios de alta gama.

Ante la demanda de gobiernos, grandes empresas y clientes exclusivos, Airbus se decidió a lanzar la sofisticada familia ACJ en 1997, con distintas configuraciones que pueden acoger entre 19 y 50 pasajeros. Hasta la fecha ha recibido más de 80 órdenes de compra procedentes de gobiernos y magnates de todo el mundo.

Especuladores del petróleo

Los precios del petróleo durante este mes han vuelto a demostrar el elevado grado de especulación que existe en este mercado. El mismo barril de 159 litros que el día 31 de julio costaba en Londres 77,05 dólares, esta semana valía por debajo de los 70 dólares. En estas dos semanas no se ha producido ningún hecho geopolítico que ocasionara este desplome del 10% de los precios, lo que justifica que las fuertes subidas de los últimos meses estaban fuertemente «infladas» por los especuladores de turno que obtienen actualmente más beneficios negociando en los mercados del petróleo que en las Bolsas o que en los Bancos. Por cierto, que la gran mayoría de las estaciones de servicio de nuestro país todavía no han reflejado en los precios de los carburantes la espectacular caída de la cotización del crudo.

Iberia, a la baja

La compañía que preside Fernando Conte no es ajena a las dificultades que el sector aéreo europeo ha destapado en los últimos días en forma de malos resultados semestrales. Es el caso de Vueling, que el viernes pasado volvió a desplomarse en Bolsa al cerrar con una caída del 11,1% y situar el valor de la acción en el precio más bajo de sus ocho meses de cotización (13,27 euros) o de Air France-KLM, una de las aerolíneas tomadas como modelo a seguir, cuyo beneficio neto fue 415 millones en su primer trimestre fiscal, un 1% más.

Con una conyunta financiera internacional desfavorable, marcada por la alta volatilidad, lo cierto es que Iberia se ha convertido en una compañía relativamente fácil de opar si se dispone de 2.759 millones de euros, valor que tenía el viernes tras convertirse en la peor sociedad cotizada del Ibex-35 y perder el 5,83% de su valor, hasta los 2,91 euros.

Y es que el exceso de confianza y la pachorra demostrada por su consejo de administración para abrir sus libros contables a posibles consorcios interesados puede pasarle factura. Cabe recordar que el núcleo de accionistas estables despreció la oferta no vinculante lanzada a modo de globo sonda por TPG, British Airways, Vista Capital, Inversiones Ibersuizas y Quercus, valorando la empresa en 3.413 millones de euros. Ahora, más que nunca, Iberia no debe tener prisa y esperar mejores tiempos.

Manuel Pizarro presume de ser aragonés y de que le gustan las peleas para defender sus intereses, los de Endesa.

Antonio Brufau no quiere sustos en forma de opas y está siguiendo los pasos de Galán en Iberdrola.

Fernando Conte vive momentos amargos al frente de Iberia, que ahora es una compañía fácil de opar.

Louis Gallois, presidente de la compañía aeronáutica Airbus, firma que construirá el nuevo avión del Rey.

POR CRESO