La Tercera

¡Perdón!

«¡Qué pena que los correligionarios actuales de los que desenterraron el cadáver de Gaudí para arrastrarle infamantemente por las hermosas calles barcelonesas (diez años después de su muerte, el 10 de junio de 1926), no pensaron ni piensan hoy en pedir perdón!»

Fernando Arrabal
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Poco después del fin del antiguo régimen se celebró en Barcelona un «primer» congreso sindicalista de la democracia. Los organizadores consiguieron que en el tablado oficial hubiera toda clase de personalidades y famosos. Incluso algún invitado célebre que no parecía tener absolutamente nada de jornalero. Para mayor emoción fui el último mono de aquel jubileo y recordatorio.

Obviamente como para justificar la presencia de «aquel» poeta y dramaturgo, uno de los dirigentes recordó generosa y gentilmente mi carta al dictador publicada durante su vida, mi desgraciada (y felizmente fallida) tentativa de «tiranicidio», mi encarcelamiento en Carabanchel y la prohibición total de todos mis escritos hasta el día siguiente de la muerte del general. La verdad es que ni remotamente merecía