El pelo

Mientras hablamos del Falcon y de Errejón, el sanchismo cumple lo que tiene mandado: un monstruo federal de «hechos consumados»

Ignacio Ruiz-Quintano
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Ilustración y Revolución (francesas, por supuesto) promete Girauta («nosotros venimos a regenerar España») desde el extremoso Centro.

De la Ilustración se ocupa el homeópata Toni Roldán («Os inoculo la locura», hace gritar Nietzsche a su Zaratustra), y la Revolución sigue pendiente, como la dejara Girón, si bien en el Estado de Partidos los españoles estamos ya como Luis XVI a las siete de la mañana del día final, que solicitó cortarse él mismo el pelo y le dijeron que no. El pelo, aquí, sólo lo toman ellos.

«Ellos» son todo lo que no sea populismo, o lo que los tertulianos llaman «soluciones simples para problemas complejos» (¡navajas de Ockham de Albacete!), como por ejemplo esa fórmula casposa de «un hombre,

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