Editorial

Peligrosa deriva fiscal del Gobierno

El elevado endeudamiento público ya supone una pesada losa para el crecimiento y la creación de empleo y las subidas de impuestos propuestas lastrarán aún más la recuperación

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La errática política económica que ha puesto en marcha el Gobierno de Pedro Sánchez, consistente en anunciar medidas lesivas para el crecimiento y en lanzar globos sonda que luego pincha, está poniendo en riesgo el necesario saneamiento de las cuentas públicas, uno de los grandes pilares sobre los que se asienta la recuperación. El único objetivo que se ha marcado el PSOE, con el inestimable apoyo de Podemos y sus socios separatistas, es aumentar el gasto y subir de forma sustancial los impuestos, aparcando por completo la aprobación de nuevas reformas estructurales, lo cual no solo frenará el avance de la economía, sino que colocará al país en una nueva situación de peligro a nivel financiero. El Ejecutivo pretende, en primer lugar, elevar el objetivo de déficit hasta el 2,7 por ciento del PIB este año y el 1,8 el siguiente, cinco décimas por encima de los límites acordados con Bruselas, a pesar de que España sufre hoy el mayor desequilibrio fiscal de la zona euro.

Este cambio de rumbo, cuya meta no es otra que incrementar el gasto con fines electoralistas, constituye una grave irresponsabilidad, sobre todo si se tiene en cuenta que el agujero de la Seguridad Social no deja de crecer. Las pensiones registrarán un déficit de 19.500 millones de euros al cierre del presente ejercicio, unos 4.000 más que en 2017, y superarán dicha barrera el próximo año, debido a que la revalorización de las prestaciones con respecto al IPC ha disparado el gasto. Los constantes bandazos del Gobierno y sus costosas alianzas políticas imposibilitan el cierre de esta sangría. Con el Pacto de Toledo paralizado por la falta de acuerdo y la indecisión de los partidos a la hora de adoptar nuevas reformas, las pensiones seguirán dependiendo de la emisión de deuda pública para ser abonadas en tiempo y forma, lo cual es insostenible a medio plazo. El aumento del déficit se produce, además, en un contexto complicado, ya que el volumen de deuda se mantiene cercano al cien por cien del PIB, superando el billón de euros, y el abaratamiento de los intereses se empieza a frenar ante el fin de la compra de bonos por parte del BCE y la futura subida de los tipos.

Si a todo ello se suman los crecientes síntomas de desaceleración económica, la política presupuestaria de Sánchez va muy mal encaminada. El elevado endeudamiento público ya supone una pesada losa para el crecimiento y la creación de empleo, tal y como advirtió el Banco de España la semana pasada, pero las numerosas y fuertes subidas de impuestos propuestas lastrarán aún más la recuperación, dado que reducirán el poder adquisitivo de las familias y la capacidad de inversión de las empresas. El aumento del déficit unido a la ausencia de reformas y el anuncio de medidas difusas e inconexas, cuando no contradictorias, minan la solvencia y confianza de la economía española.