¿Peligra la democracia?

«La democracia, contra la fama de blanda que tiene, no es jauja ni jolgorio. Es, como queda dicho, responsabilidad, cumplimiento de la ley, y quien la infringe lo paga. En este sentido, es mucho más dura que las dictaduras de izquierdas o derechas, donde los gobernantes y sus acólitos no rinden cuentas, lo que autoriza a los súbditos a no cumplir las normas siempre que puedan, algo que explica su miseria»

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Escucho por doquier malos augurios para la democracia. Los más corrientes evocan los años treinta del siglo pasado y hay que reconocer que las similitudes son tan abundantes como amenazadoras. Ha habido una crisis económica de alcance mundial cuyas secuelas aún afectan a buena parte del planeta; extremismos de izquierda y derecha avanzan en detrimento del centro; el desprestigio de la clase política bate récords debido a su corrupción e incompetencia; surgen líderes populistas que ofrecen soluciones simples a problemas complejos, empeorándolos. Al fondo de todo hay una aceleración de la historia, debida al dispararse de las comunicaciones, hija a su vez de la explosión informática, solo comparable a la llegada de la imprenta, aunque elevada a la enésima potencia,