Un pegote de yeso

Lo que hace cuarenta años se promulgó era una carga de dinamita con temporizador

Juan Manuel de Prada
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En su Viaje por España (1843), Théophile Gautier nos cuenta que, a su llegada a Irún, descubre un hermoso palacio convertido en ayuntamiento en cuya fachada alguien ha pegado un horrendo letrero de yeso blanco que ostenta estas palabras: «Plaza de la Constitución». Y lanza entonces Gautier un comentario malévolo y plenamente vigente: «No podía elegirse mejor símbolo para representar el estado actual del país. Una Constitución en España es como un pegote de yeso sobre piedra granítica».

Tal cosa han sido todas las constituciones que en España se han promulgado: pegotes de yeso que humillan, afean, adulteran y destruyen el patriotismo (antes de hacer lo mismo con la patria). Es frecuente en nuestros días que la gente ingenua se

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