Patria Navidad

«La excusa para la persecución de la Navidad es la de la laicidad. Es mentira. No se atreven a decir la verdad ni a declarar su intención pues saben que provocarían un rechazo aún mayor. Es la imposición ideológica y doctrinaria. Y es el odio, como tantas veces camuflado de presuntos amores a la «gente». Es la violación de los sentimientos, el propósito de arrebatárselas y pisotearlas, a sus protagonistas. A los ciudadanos de esa Navidad»

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Un viejo parlamentario socialista, de cuando eran, recibió ya hace unos cuantos lustros y por esta época navideña una misiva de un recién aterrizado compañero en el Congreso de los Diputados en el que le felicitaba con un cuidado tarjetón «el solsticio de invierno». Lo citó en el bar Manolo, lo invitó a un chato, le llamó capullo y lo mandó a tomar por el saco. Le dijo que si no quería felicitar la Navidad que no lo hiciera pero que se dejara de tocarle, a él y a los demás, las narices y las Pascuas. Y que eso no era hacer el socialista sino el gilipollas. Aquello fue hace tiempo y el novato se fue con el rabo y