Paraíso

Un Nicolás Maduro en cuya retórica nadie podría ya descubrir más que la ominosa amalgama de asesinato y narco

Gabriel Albiac
Actualizado:

Quien dice paraíso, funda infierno. Es una regularidad monótona: promete el cielo aquel que se prevale de estar trayendo al mundo un absoluto, en cuyo nombre nada es nunca excesivo, puesto que el cielo aguarda. Y asaltar el Edén, merece cualquier precio.

Ante nada se detendrá ya Nicolás Maduro. Ante nada se detiene la especie tenebrosa de los profetas que enarbolan la salvación política: esos mundos milagrosos, en cuyo tiempo consumado una sombría providencia exhibe sus crueles sacerdocios de quimeras. Nuestro siglo dejará en la historia la hermética constancia del axioma: matar es fácil, si un dios oscuro lo dicta. Si lo dicta el más negro de lo dioses tenebrosos: el que impone un sentido benéfico a la historia, el

Gabriel AlbiacGabriel AlbiacArticulista de OpiniónGabriel Albiac