El pago por la silla francesa

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LA participación del presidente del Gobierno en la reunión del G-20 en Washington tuvo un precio, y sólo era cuestión de tiempo saber cuánto costó el «alquiler» de la silla de Francia en tan celebrado acontecimiento. La integración total de la empresa de aviación militar MTAD en el gigante aeronáutico EADS puede acabar con más de un siglo de tradición de ingeniería aeronáutica española, «casualmente» en beneficio de Francia, que controla junto a Alemania el consorcio aeroespacial europeo. En efecto, pueden existir criterios empresariales, pero decididamente la operación tiene todo el aire de haber aprovechado el pago por el favor recibido.

La industria aeronáutica es un factor estratégico para España, tanto que se puede calificar de fracaso que el Gobierno no haya logrado aumentar su 5,5 por ciento de participación en el accionariado de EADS. Miles de puestos de trabajo y el desarrollo de la industria auxiliar pasarán a depender de decisiones que escapan del control de las autoridades españolas, cuando existían alternativas para mantenerlo. La decisión de incorporar plenamente a la empresa MTAD en EADS sin que España haya aumentado su participación en el accionariado de la matriz es una mala noticia, y si fuera cierto que es el pago por la invitación a la cumbre de Washington, peor.